¿Qué impacto tiene hacer voluntariado en Venezuela?

En lo que va de año, 8 personas de distintos países han venido a Venezuela a hacer voluntariado

Foto de voluntarios de Brasil, Colombia y Perú en Yapascua, Estado Carabobo.

En el año 2016, una mexicana de 20 años decidió enseñarles valores a niños de una casa hogar en El Paraíso. El año pasado, durante el periodo de protestas, un ecuatoriano vivió la “experiencia más linda” que ha tenido. A principios de este año, una peruana llenó una maleta y se aventuró 3 horas para llegar a Venezuela a trabajar en una ONG.

Por Limer Zerpa

Venezuela afronta una crisis que se ha agudizado en los últimos años. La escasez de alimentos, falta de medicinas e inseguridad ha ido en crecimiento. Pero, aún con estas problemáticas, personas de todas partes del mundo deciden venir a este país a trabajar como voluntarios en Organizaciones No Gubernamentales (ONG).

El impacto que un país con grandes problemas, como lo es Venezuela, puede causar en los voluntarios, va más allá de un crecimiento profesional. Valorar actividades cotidianas de su país de origen, adaptarse a otras realidades y enfrentarse ante situaciones retadoras, son experiencias que transforman la perspectiva que se tiene del mundo y los valores establecidos de las personas.

Este es el caso de Dinorah Hernández, una mexicana que llegó a Caracas en el año 2016, y menciona que entre los valores que le dejó la experiencia están la solidaridad y “el amor que yo le pude dar a los chicos y que ellos me dieron a mí”.

Para ella, trabajar con niños la ayudó a conocerse a fondo, a darse cuenta qué le gusta hacer y sus habilidades. Ser voluntaria no fue sólo una parte de su vida, pues hoy sigue trabajando sin remuneración en la Ciudad de México por la violencia de género.

Durante las 6 semanas que estuvo en el país, se quedó en Catia, lugar que le hizo ver las diferencias socioeconómicas de la población. Pero que le enseñó la esencia del venezolano: una persona dispuesta a ayudarte y feliz.

Esto también lo reafirma Ana Belén Leo, voluntaria de Perú, cuando dice que “nunca había visto personas que se rían tanto de las cosas que pasan”. Su experiencia fue más reciente, en enero de este año, pero le mostró cómo ser una persona adaptable, el valor de la comida, y una visión más global de la realidad.

Trabajó en Sin Mordaza, una ONG que gira en torno a los Derechos Humanos, y de allí se llevó la “libertad y el valor”, puesto que le enseñó que “uno elige cómo quiere hacer las cosas y uno elige eso libremente”.

Ana Belén también se lleva el deseo de regresar y la esperanza de reencontrarse con los venezolanos en cualquier parte del mundo, así lo destaca en las fotos de su Instagram.

Los voluntarios internacionales cruzan sus fronteras para cambiar realidades en torno a los Objetivos de Desarrollo Sostenibles, planteados por la ONU. De acuerdo a un artículo del diario El Tiempo, 1 millón y medio de personas son voluntarios alrededor del mundo, por lo que buscan soluciones para el desarrollo del potencial humano, cambios ambientales e igualdad de derecho.

En el 2011, la ONU publicó un informe sobre el estado del voluntariado en el mundo, en cual explican que estas vivencias causan “puntos de inflexión” y logran que los protagonistas de ellas se comprometan en el “servicio local y fuera de su país”.

Y es que contribuir a causas humanas en otros países, le hace ser empático ante creencias y tradiciones contrarias a las suyas. Esto logra personas más comprensivas y tolerantes, que buscan soluciones a conflictos no sólo para ayudar a su país sino a varios.

La  Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) establece sobre el voluntario internacional que “la tuya es solo una perspectiva más entre millones y millones (…) te adaptarás a costumbres, circunstancias, hábitos que probablemente no tengan nada que ver con los tuyos”.

Ver: https://eacnur.org/blog/valor-del-voluntariado-otros-paises/

Venezuela les coloca muchos retos a las personas que vienen. La falta de efectivo, racionamiento del agua y fallas eléctricas son elementos que probablemente sean extraños en sus países.

Fadia Frangie, Vicepresidenta electa de AIESEC en Venezuela, menciona que su convivencia con distintos voluntarios le ha servido para notar que la razón de experiencias tan completas se debe a que “encontraron el significado de valorar lo que antes tenían”.

El voluntariado es una actividad que se lleva a cabo con gran peso en distintas partes del mundo. Según un artículo de la página EVOLUNTAS, el 12% de la población adulta hace este trabajo y destacan que sería “el octavo país más grande del mundo”.

Un ecuatoriano decidió tomar un avión el año pasado, durante el periodo de protestas, para ayudar a Sin Mordaza en aspectos de publicidad y mercadeo. Alejandro Acosta causó tal impacto en la ONG que lo mencionan con orgullo y destacan su participación, incluso meses después.

Para él hacer voluntariado es cuestión de responsabilidad y “el impacto es el que uno quiere dejar, el impacto es el que uno quiere hacer”.

Más sobre la experiencia de Alejandro Acosta:

¿Qué impacto tiene un extranjero en las ONG?

Foto de Jesús Benavides, voluntario de Colombia.

A pesar de las cercanías entre países y las similitudes que puedan compartir, cada cultura es diferente. Un voluntario internacional ofrece una visión del mundo distinta, rodeada de nuevas formas de trabajar y alcanzar objetivos, con un conocimiento que puede dejar en las organizaciones.

Antonio Planelles, Director Ejecutivo de Hogar Virgen de los Dolores, comenta que tener a una persona de otro país causa en los niños una visión más global y amplia.

Esto lo confirma el portal de noticias Expoknews cuando explica que los beneficiados “pueden adquirir nuevos conocimientos o habilidades y abren su mente a nuevas ideas.” Así mismo, afecta el ámbito personas cuando “todos se permeen de los valores de la compañía”.

Para Sin Mordaza, el impacto que ha causado estos dos voluntarios ha sido notable. Desde nuevos conocimientos en la parte de comunicaciones y mercadeo, hasta un “intercambio cultural bastante rico”, como lo define Sara La Fontaine, Coordinadora de Comunicación.

No sólo los integrantes de esta ONG se marcaron con la labor de Alejandro, en él dejó un “vacío enorme” y es “una de las cosas más hermosas y más importantes que pude haber vivido”.

En el caso de Defiende Venezuela, tener una joven de Bélgica ha fortalecido sus investigaciones a través de su perspectiva internacional.

Mario de Andrea, abogado de esta ONG, señala que el impacto de Laura ha sido “contribuir con la visión para el desarrollo como seres humanos.” Fadia Frangie complementa esto al decir que ver cómo un extranjero ayuda al crecimiento, “los reta a ellos como venezolanos a hacer mucho más por su país”.

En la parte económica, los voluntarios le permiten a las ONG, que cuentan con pocos recursos, llevar a cabo su misión. A esto, Antonio Planelles destaca que “sería imposible que el hogar hubiera hecho su labor sin voluntarios”, puesto que no cuentan con la cantidad de personas necesarias.

Venezuela, más que un país en crisis

Foto de Ana Belén Leo, voluntaria de Perú.

 Dinorah, Alejandro y Ana Belén tenían algo en común antes de pisar Maiquetía: el miedo de un país en crisis. Para ellos, la imagen que mostraba el medio sobre el país les generaba incertidumbre. A Ana Belén le llegaba “la imagen de un país destruido”.

Después de sus primeras semanas en Caracas, notaron que es algo más. Descubrieron sus ganas de regresar, la descripción de un venezolano que muchos ya no notan, de un país con maravillas y “contrastes”, y dejaron extraños que se convirtieron en amigos.

Para Ana Belén, Venezuela sólo muestra su “cara negativa”. De la “cara positiva” se lleva “sus tradiciones, el calor de las personas de allá, los paisajes, la fortaleza que tienen.” Para ella, “Venezuela es una historia que merece ser contada”.

Para Alejandro, es “uno de los países más hermosos que he visto, lleno de una cultura riquísima”.

Para Dinorah, es “un lugar mágico, son tantas cosas juntas convergiendo en un solo lugar, tantas personas tan diferentes”.

Falta de estadísticas e interés gubernamental

Pese al impacto que pueden tener los voluntarios en un país, en Venezuela no se manejan cifras estadísticas sobre esta labor, ni la acción de los voluntarios internacionales. Sobre esta falta de información, la Cancillería le mencionó a un testigo que es una actividad que “ya no existe”, y que nadie vendría al país a hacer voluntariado.

Para México, el voluntariado recibe un papel fundamental en las actividades anuales. En este país, se celebra la Conferencia Mundial de Voluntariado, que concentró el año pasado a “1.200 personas provenientes de 50 países”, según reseñó el portal Expoknews. Además, se lleva a cabo el Premio a la Organización en fomento del Voluntariado.

En España, también tiene gran peso. El Observatorio de Voluntariado Corporativo se encarga de publicar informes estadísticos, acerca del trabajo realizado.

Hacer voluntariado genera un impacto personal, tanto en el protagonista como en la ONG en la que presta su ayuda. Sobre hacer este trabajo en Venezuela, la razón es mejorar unas condiciones y problemas que tiene la sociedad, evidenciar un país distinto al de las noticias y ver por sí mismos la calidad de las personas.

“Hay una frase que es que todo privilegio demanda una responsabilidad, y ellos tuvieron el privilegio de conocer de primera mano lo que ocurre en nuestro país, y eso demanda la responsabilidad de aportar ante esta situación”. Fadia Frangie, voluntaria venezolana y Vicepresidenta electa de AIESEC en Venezuela.

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