imagen La inclusión de personas con Síndrome de Down: de las leyes a las aulas

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Foto extraída de AVESID Carabobo

Muchos expertos afirman que los niños con Síndrome de Down tienen grandes posibilidades al ser incluidos dentro de la educación regular. Existen leyes que amparan este proceso, pero el problema se presenta al aplicarlo en la realidad. La mayor parte de los planteles educativos no se encuentran en capacidad de llevar las leyes a la práctica. Como explican algunos docentes y expertos, no todos los maestros y profesores cuentan con las herramientas pedagógicas para enseñar a personas con Síndrome de Down.

En Venezuela existen numerosas leyes que establecen la integración escolar de personas discapacitadas en unidades educativas regulares. Entre esas discapacidades encontramos el Síndrome de Down, que afecta directamente el proceso cognitivo y de aprendizaje. La inclusión permite un mejor desarrollo personal y la inserción dentro de la sociedad para las personas con esta discapacidad. “La primera ley para integración de niños, jóvenes y adultos con necesidades educativas especiales nace en 1996”, explica la doctora en psicología Rosalba Maingón.

Bajo el número de resolución 2005, desde hace 21 años, se establece que todas las personas con condiciones específicas para su desarrollo intelectual, deben ser aceptadas en los planteles regulares previo cumplimiento de los requisitos exigidos para su integración escolar. “Pero las leyes no se cumplen”, denuncia la doctora.

Maingón afirma que las escuelas sólo aceptan a niños con discapacidades si así lo consideran, aun cuando debería ser una obligación. “Ocurre de igual forma con todo lo establecido en la Ley para Personas con Discapacidades. No se le hace el seguimiento necesario a los involucrados para determinar si se logra el objetivo establecido en el papel” comenta la especialista.

Además, la psicopedagoga de la Asociación Venezolana para el Síndrome de Down (AVESID), Vanessa Besteiro, añade que los profesores no cuentan con la formación académica para adaptar el contenido de las materias a los requerimientos específicos de aprendizaje. Esto es uno de los aspectos que dificulta la inserción de personas con el síndrome. “A nivel de preescolar y primaria los profesores se gradúan como integrales y en el pensum de la carrera se ignora a las personas con deficiencias en el proceso cognitivo”, dice Besteiro.

La profesora de Educación Especial especializada en dificultades del aprendizaje, Odaisa Gallardo, agrega que considerando las leyes, la educación especial debería ser una materia obligatoria para todas aquellas personas que quieran ejercer como educadores. “Las discapacidades no miran condiciones. Puede ser un familiar, un amigo o un alumno, y como docentes se debe saber cómo responder a las necesidades de estas personas”, sostiene la profesora.

Además de las deficiencias que pueden presentar quienes se encargan de educar a niños, jóvenes y adultos con esta condición, existe una falla en la continuidad del proceso. La psicopedagoga de AVESID destaca que, si bien se plantea la inserción de niños con Síndrome de Down en las primeras etapas de la educación, es difícil encontrar un bachillerato donde el joven pueda estudiar. “En otros países, como España, los gobiernos apuestan por la independencia de las personas con Síndrome de Down. Tienen todo el sistema educativo, incluso universidades técnicas que les permiten desarrollar habilidades y luego ingresar al campo laboral”, inidica Besteiro.

Maingón reafirma la existencia de este problema y resalta que las personas con Síndrome de Down en Venezuela no hacen vida en las universidades. “Es difícil por la complejidad del pensamiento que requieren algunas materias, pero no es imposible. Se pueden encontrar alternativas y puntos medios, como las escuelas técnicas que incluso existieron alguna vez en el país”, asegura la doctora.

El síndrome de Down

El síndrome de Down

Y aunque la mayoría de los expertos no lo considera imposible, hay algunos casos que es necesario evaluar. “No todas las personas que nacen con el síndrome van a lograr adaptarse a las escuelas regulares”, destaca Basteiro. Como señala la profesora Gallardo, el Síndrome de Down presenta diferentes niveles que van desde el retardo leve al severo y esto limita sus posibilidades.

La psicóloga Vera Kolencik puntualiza que se debe estudiar cada caso según sus particularidades. Los problemas cognitivos a veces resultan demasiado graves e implican que el niño, joven o adulto, necesita realmente una educación especial.

A pesar de que en el país se han realizado múltiples esfuerzos por lograr la inclusión de personas con Síndrome de Down, expertos coinciden en que es necesario algo más que leyes. Para lograr el objetivo se deben realizar una serie de modificaciones que permitan la correcta aplicación de las normas que rigen los cambios que se deben cumplir. Fundaciones como AVESID, FEVEDI (Federación Venezolana de Asociaciones y Fundaciones de Personas con Discapacidad Intelectual, psicosocial y otros trastornos de la Integración, y sus familiares) y Fundadown, además de muchos profesores y expertos, apuestan por la integración académica como el inicio hacia la inclusión social de las personas con discapacidades. Concluyen que cuando se logra introducir en la sociedad a niños, jóvenes, y adultos con Síndrome de Down, el aprendizaje es mucho mayor,y por lo tanto, mejor es su desarrollo personal.

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