Los pacientes de bajos recursos tienen poco acceso a medicinas por las Redes Sociales

 

rsz_img-20141106-01236(Fuente: Diario La Razón)

 

En el Hospital Universitario de Caracas, se paralizan tratamientos por falta de fármacos

Los pacientes del HUC rescatan que reciben una atención médica de calidad, mas denuncian la falta de medicamentos, los que les cuesta conseguir fuera de la institución. Las redes sociales son la última alternativa a la que recurren, no todos tienen acceso a ellas, y se obtienen costos exageradamente elevados

Stefani V. Sahuquillo J.

Las vías para conseguir medicinas son cada vez más escasas. Freddy Ceballos, Presidente de FEFARVEN (Federación Farmacéutica de Venezuela), denunció el pasado 5 de marzo, que la falta de medicamentos en el país alcanza un 85%, lo que explica directamente el auge en los medios digitales para solventar esta problemática.  Mediante las redes sociales se ha desarrollado una serie de alternativas, sin embargo, este medio resulta inaccesible e inviable económicamente para los pacientes del Hospital Universitario de Caracas (HUC), quienes manejan bajos recursos.

La paciente Xiomara Díaz de 54 años de edad, interna desde el 18 de enero en el HUC, oriunda de Maracay, denuncia que dicha alternativa se presta para estafas y Karyna Vicentini, community manager de Caraota Digital y quien maneja las publicaciones con la etiqueta #ServicioPúblico, explicó que ha tenido casos en los que las personas que solicitan y encuentran medicamentos, han sido engañadas. También explicó que la cantidad de beneficiados por este medio es mucho mayor, se hacen alrededor de 15 publicaciones diarias solicitando medicamentos, las que alcanzan entre 100 y 200 retuits, lo que evidencia la voluntad de los usuarios de la red en colaborar.

La doctora interna del HUC, María Daniela Díaz, explicó que la falta de recursos proviene desde el Ministerio de Salud, a quien se le hace una solicitud de acuerdo a las necesidades de los pacientes y responde enviando solo una parte de los medicamentos.

Diversos testimonios revelan las tantas realidades de los pacientes y familiares que se mantienen en la búsqueda de fármacos. “El médico le pasó el antibiótico para tratar la infección, pero dijo estas palabras: en manos de Dios queda su mejoría, sin el esteroide”, contó Francisco Martínez, pareja de un paciente que padece VIH + y una infección respiratoria, cuyo tratamiento se ve paralizado por la falta de medicamentos. Martínez comentó que no recurre a las redes sociales porque no tiene acceso a ellas, además de que tampoco conoce quien haya conseguido medicinas por esa vía.

La crisis de medicamentos es cada vez más grave

El pasado martes, 7 de marzo, se trató la crisis de la salud en la Asamblea Ncional Legislativa. Explicaron la situación diversos representantes del área en Venezuela, como el diputado José Manuel Olivares, Dr. Harry Acquatella (Presidente de la Academia Nacional de Medicina), Dra. Maritza Durán (Presidenta de la Sociedad Venezolana de Medicina Interna), dirigentes estudiantiles de las distintas escuelas de la Facultad de Medicina y dos doctores internos del HUC.

En el año 2016 dicho órgano propuso la apertura de un canal humanitario, en vista que desde el 2014, la crisis ha alcanzado niveles extremos, según reseña el Dr. Acquella, quien además denunció que el gobierno no ha procedido para permitir el ingreso de medicinas internacionales, a pesar de los esfuerzos que el gremio ha realizado. Para el Presidente de la Academia Nacional de Medicina, es necesario “una acción unitaria, apartando diferencias” para superar esta problemática.

Un estudio minucioso de la situación, realizado por Efecto Cocuyo, arroja que los organismos encargados de la producción y distribución de medicamentos en el país han estado dirigidos los últimos tres años por las mismas cuatro personas: Gerardo Briceño, José Biormorgi, Ramón Perdomo y Leopoldo Landaeta. Estos organismos son: QUIMBIOTEC, el complejo tecnológico farmacéutico del Estado venezolano, creado en 1988 y actualmente adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Salud; ESPROMED BIO, Empresa Socialista de Producción de Medicamentos, creada en el año 2000; el Ministerio de Salud, Farmapatria y SEFAR, Servicio Autónomo de Elaboraciones Farmacéuticas, adscrito igualmente al Ministerio de Salud.

Esta situación, ha hecho que se le atribuya al Gobierno Nacional la responsabilidad de la crisis, y es precisamente el Ministerio de Salud el encargado de dotar a los hospitales de medicamentos e insumos necesarios. Son estos organismos los responsables del abastecimiento farmacéutico en el país, el que está sumado totalmente a la crisis, según lo establecido por su representante a nivel nacional, Freddy Ceballos. En conclusión, la situación implica un problema desde el proceso inicial, que es la producción de los medicamentos, lo que significa que la solución también debe iniciar por ahí.

Mientras esta situación acontece, los más afectados son los pacientes, en específico los de los hospitales. Ellos no pueden esperar por una solución desde el Gobierno Nacional, por ello deben recurrir a otras alternativas, la pregunta en todo esto es la siguiente: ¿Hay alternativas? Y más allá de eso, ¿quién puede, o no, recurrir a ellas?

La paralización de tratamientos como resultado de la crisis

 

En el Hospital Universitario de Caracas, los pacientes –y sobre todo sus familiares- viven diariamente el calvario de buscar múltiples vías para conseguir los medicamentos necesarios, y en muchas ocasiones los resultados no son favorables. De quince pacientes entrevistados, ninguno respondió que el HUC les da todas las medicinas necesarias, 3 de los entrevistados dijeron que no les ha dado ninguno de los medicamentos y el resto alegó que un porcentaje del tratamiento se los otorga el personal del hospital.

 

Menos de la mitad de los pacientes, en específico 6, dijeron que sí consiguen medicamentos, mientras que el resto alegó que no todos los fármacos son accesibles. En la mayoría de casos, 7 específicamente, los familiares respondieron que no consiguen ninguna de las medicinas, y de todos los entrevistados, únicamente 5 recurren a las redes sociales, de los cuales 2 han tenido resultados favorable, y otros 2 alegan que se consiguen a un precio muy costoso.

 

En las salas internas del HUC, al lado de cada camilla, hay al menos un familiar acompañando a cada paciente y sus historias revelan la cruda realidad más allá de la crisis. Orestes Martínez era hijo de un paciente fallecido a finales del 2016, a causa de la falta de medicinas para tratar su cardiopatía. Al principio conseguía los fármacos, pero al final no logró dar con ellos, uno de sus intentos fue traerlas desde Perú, México y Colombia, sin embargo las mismas no pasaron de Maiquetía. Recurrió a Facebook e Instagram, y a pesar de que consiguió donaciones, también se encontró con mucho “bachaqueo”, refiriéndose a la práctica de vender mucho más costoso un producto que escasea. Hoy se encuentra nuevamente en la sala interna, pero acompañando a su hermano, quien sufre de cirrosis epática y tampoco consigue el tratamiento necesario.

 

A diferencia de Orestes, los familiares de Henry Loreto se mantienen buscando en farmacias los medicamentos, mientras que el paciente alega mantener un ánimo positivo ante la situación. A sus 52 años, ha evidenciado la degeneración de la situación respecto al encuentro de medicinas, y además de no conseguirlas, no cuenta con los recursos para costearlas y ante la posibilidad de que alguna institución lo respalde, Loreto manifestó que es inexistente. El paciente explicó que estuviese mucho más recuperada su salud si consiguiera a tiempo los medicamentos.

 

A pesar de ser minoría, sí hay historias dentro del Hospital en las que el paciente ha resultado victorioso en la ardua búsqueda de sus medicamentos. Sonia Leal Ramos, es la hija de una paciente que padece una úlcera gástrica, tratamiento para el cual sí hay recursos en el HUC, y aquella pastilla que le faltaba, logró conseguirla mediante las redes sociales, un conocido se la hizo llegar desde Canadá. A diferencia de Orestes, el fármaco sí pasó de la frontera.

 

Los testimonios son muy variados, porque las alternativas también lo son, pero cada una de ellas depende de las condiciones de cada paciente.

 

¿Hasta dónde llegan las redes sociales?

 

Donamed es una plataforma web a nivel nacional, que ha entregado más de 4000 medicamentos y tiene más de 22000 usuarios registrados. La etiqueta #ServicioPúblico en Twitter es utilizada por muchos influenciadores y empresas que se suman a la causa, incluso hay una serie de pasos muy ilustrativos para dar con las medicinas, pero al parecer no hay suficientes puentes entre esas medidas y parte de la población venezolana que más padece la gravedad de la escasez.

Según un estudio de la penetración de las redes sociales en Venezuela por el sitio web Webtus, 7 de cada 10 venezolanos tiene Twitter y 9 de cada 10 tiene Facebook y los temas que más se recurre son los de comida, lujos y automóviles. Pero a pesar de que las cuentas exclusivas para la donación de medicamentos registran un alcance elevado y un contacto directo con los usuarios, la realidad demuestra que hay unos tantos que siguen sin ser atendidos y respaldados.

 

Los entes gubernamentales responsables de las medicinas son en realidad la primera instancia a la que recurrir para entender la crisis, porque a pesar de las tantas alternativas, si las medicinas no se producen, y además tampoco llegan al país, la escasez seguirá siendo la que dictamine la vida de los pacientes. Sobre todo de aquellos con pocos recursos para buscar otras vías.

 

 

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