Cirugías contra la obesidad se vuelven inaccesibles en Venezuela

Los tratamientos para la perdida de peso se convierten en elitescos para la población

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Luisana Albornoz antes de operarse a la izquierda y resultados de la citugía a la derecha | Foto extraída de su cuenta en instagram @luisanaalb

La capacidad económica se ha convertido en un factor determinante para hacerle frente a la obesidad en Venezuela.

POR ANTONELLA DI MARTINO

14 DE MARZO DE 2017

Según Daniela Brusca, psicólogo especialista en tratamiento contra la obesidad, el alto costo de la vida, los bajos sueldos y la inflación que vive Venezuela hace que cada día sea más difícil para los venezolanos velar por su salud. “Si nos vamos a las estadísticas y a los números epidemiológicos, Venezuela está ubicada en Latinoamérica en el segundo país con mayor nivel de obesidad. A nivel de América, hemos ascendido del sexto al cuarto lugar. Estamos hablando de que la obesidad en nuestro país ha ido aumentando de manera exponencial”, aseguró Brusca.

Sin embargo, la accesibilidad a los tratamientos contra la obesidad para pacientes crónicos o a las conocidas cirugías bariátricas hace que este problema se agrave día a día en nuestro país. “Estamos hablando de que la obesidad ha ido aumentando de manera exponencial, sin embargo, la posibilidad del acceso de los pacientes que estamos viendo no va en concordancia con la epidemiología que estamos viendo. Es decir, que el paciente que llega aquí es el que tiene cierto nivel y el que puede”, indicó Daniela Brusca.

La comida como desahogo

“La comida simboliza afecto y el afecto es calma, es paz, es sentirte satisfecho y sustentado. Entonces, frente a una situación país tan angustiante, cambiante e insegura, todos los venezolanos están buscando calma donde la puedan encontrar. Habrán unos que se estarán dando cuenta que la están buscando en la comida y la elección de alimentos que hacen está llena de desesperación y angustia”, asegura la psicólogo Valentina Pérez.

Suena increíble pensar en obesidad en un país donde hay personas, incluso, buscando comida en la basura. Ciertamente, la obesidad se puede ver sustentada con el hecho de que frente a la situación y lo angustiante que es, provoca mucha ansiedad y hace que recurran a alimentos que vayan a llenar el vacío estomacal pero no necesariamente nutran. Esto sucede mucho con los carbohidratos, machas masas, pastas, harinas, arepas, bajísimas proteínas y vegetales, el asunto es que no se sienta el hambre, según afirmó Pérez.

Daniela Brusca, por su parte, indicó que todo lo que tiene que ver con ansiedad, angustia y depresión, todo lo que toca el área de los trastornos mentales o emocionales, sin duda alguna potencia el incremento indebido en la ingesta, espacialmente en pacientes de cirugías bariátricas con antecedentes por hiperingesta. Esto por no saber manejar la ansiedad, suele ser un hábito que está establecido previamente pero que la situación dispara e incrementa la dificultad para poder mantener en el peso adecuado.

“La angustia no solo si voy a poder comer, es que no me guste lo que estoy comiendo, es que quisiera comer lo que comía antes y ya no puedo. También hay un duelo, una gran pérdida desde el momento de hacer las compras hasta de consumir los alimentos”, indicó la psicólogo Pérez.

Junior Vieria, paciente de manga gástrica con un año de operado, aseguró que hay personas que buscan la comida como un escape y quizás ahí está el problema de la mayoría de los que sufrimos o hemos sufrido de obesidad, que vemos la comida como un escape y después no sabemos cómo salir de ahí.

Salud para élites

“Anteriormente había muchísima mayor diversidad en cuanto a nivel cultural y socioeconómico de los pacientes que acudían por problemas de obesidad. Hoy puedo decir que los pacientes que llegan son estrictamente pacientes de élite. Pacientes que viven en Venezuela con un altísimo poder adquisitivo, pacientes venezolanos que han emigrado y regresan a operarse porque estamos hablando de que aquí los costos de la operación superan los 5000 dólares, pero en cualquier otra parte del mundo superan los 10.000, 15.000 y hasta los 20.000 dólares. Claramente sale muchísimo mejor hacerla aquí y son los pacientes que predominantemente estamos viendo. Alrededor de 10% de los pacientes son de bajos recursos que reciben donaciones por parte de un jefe, de una persona que los estima y los quieren ver mejor. Y tenemos un altísimo porcentaje de personal que labora para el gobierno, que no es que antes no se viera pero se veía en menor porcentaje de lo que estamos viendo”, afirmó la psicóloga Daniela Brusca.

También, Brusca aseveró que la crisis afecta la posibilidad a ser un paciente bariátrico, incluso aunque tengas las condiciones para ello. Luego, indicó lo  difícil que es sobrevivir siendo paciente desde el punto de vista de la salud física y obviamente mental a través de la posibilidad de consumir los medicamentos que se requieren de por vida (particularmente en el caso del bypass). Por último, Brusca posicionó la disponibilidad de alimentos como una de las principales barreras para garantizar la efectividad del tratamiento, porque no solamente son los suplementos nutricionales que deben conseguir, sino el cumplir con todo lo que es una alimentación sana y hay pacientes que ni siquiera pueden cubrir una cesta básica.

“Si alimentase bien es siempre un esfuerzo y tiene un costo, cuando se habla de un paciente bariático es aún más importante. Sobre todo para que se cree el hábito de una alimentación sana. Con los costos y la inflación que se están manejando ahorita en el país, poder crear ese hábito se pone muy cuesta arriba. De alguna forma toda la situación puede acompañar la desesperanza del paciente de si este cambio se va a poder mantener”, comentó Valentina Pérez.

A pesar de que hace aproximadamente tres años fue aprobado por gaceta que todo paciente con obesidad mórbida debía ser incluido en los paneles de las aseguradoras, Daniela Brusca asegura que esto realmente no ha ocurrido y que solo algunos seguros se han apegado a esto, pero la gran mayoría no.

En 2013, Luisana Albornoz, paciente que se realizó un bypass gástrico, indicó que la operación costó 114 mil bolívares, el equivalente a no más de 100 dólares para la época. Junior Vieira cotizó su operación en 3000 dólares en el 2016. Actualmente, Fiore Di Paolo aseguró que la operación se encuentra por los 5500 dólares sin contar los exámenes, consultas y suplementos vitamínicos que ya no se consiguen en el país.

“Para hacer una dieta no solo necesitas fuerza de voluntad, sino también dinero”, Junior Vieira.

Cambio de cuerpo, cambio de vida

“Si bien va a haber un momento de mucha felicidad y satisfacción por la decisión tomada, también van a haber algunos duelos. Se va a descubrir un cuerpo distinto, que la cantidad de comidas va a ser muy reducida y el cómo es vivir con un consumo de comida así”, aseguró la psicólogo Valentina Pérez.

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Junior Vieira, resultados un año después de someterse a una manga gástrica | Foto extraída de su cuenta en instagram @juniorvieira18

 

Según afirma la especialista bariátrica, Daniela Brusca, el problema del paciente obeso es entender que es una enfermedad y que llega un punto en el que por más dieta y más ejercicio que hagas no va a haber una concordancia entre en esfuerzo, el tiempo dedicado y la pérdida de peso. Llega un momento en el que ya no hay nada que puedas hacer. De manera de que en realidad para un obeso mórbido es que la única opción es una cirugía.

“La gran barrera que consigue el paciente y permanece por lago rato es que no hay una internalización del cambio en sí. Hay un cambio externo que tiene un gran impacto en la psique interna del paciente que le toma mucho tiempo analizar y que muchas veces en este proceso se pierde, se confunde, se llena de manías, se sobreexcita y piensa que ya se le arregló la vida hasta que luego ve un poco las consecuencias o que no es tan cierto. O que se deprime porque también descubre que con la gran pérdida de peso también viene mucha flacidez, o que los deterioros que provocó la obesidad se marcan más, es fría, piel caída, grasa localizada, senos caídos, etc”, indicó Pérez.

“Toda la vida había vivido con obesidad desde que era pequeña. No era ajena la situación de que una persona obesa tiene muchas limitaciones, adicionalmente al aspecto salud. Viví un año afuera en el que pasé de pesar 126 kilos a pesar 136 kilos. Llegué con todos los niveles alterados y el endocrino que me atendió me planteó la idea de operarme. Pasé de comer tres veces al día grandes cantidades, de comer muchos dulces, de abarrotarme con comide y no sentirme satisfecha tan rápido, a pasa a comer 5 veces al día, tomar mucha agua. Son cosas que parecen insignificantes, pero que requieren de un gran esfuerzo en la modificación de hábitos alimenticios”, así confesó Luisana Albornoz, paciente con cuatro años de operada.

Albornoz aseguró que de no haberse operado sería una persona muerta en vida, sin ánimos de socializar, de hacer nada, sin energía, sin ganas de terminar su carrera. Lo único que quería era estar tirada en la cama, viendo televisión y comiendo. Probablemente pesaría 50 kilos más.

“La parte emocional es la más difícil. El aceptarte a ti mismo. Te abandonas porque estas muy acomplejado con esa gordura que tienes. Frente al espejo no te gusta lo que ves. Te afecta en todo, a nivel laboral, con tu familia, con tus amigos. Eres una persona muy acomplejada que va a la playa y no se puede poner un traje de baño con confianza”, aseveró Fiero Di Paolo.

Di Paolo añadió que si no tuviese la posibilidad económica para someterse a la cirugía, posiblemente seguiría engordando, deprimida, bastante infeliz, especialmente por el problema de aceptación que siente consigo misma y que afectaría su vida más allá como imposibilidad de tener hijos a futuro.

“Antes era una persona muy activa, pero con tanto peso encima me cansaba muy rápido y lo dejaba de hacer. Ahora voy al gimnasio todos los días y hago mi rutina, me di cuenta de que ayuda muchísimo”, afirmó Junior Vieira.

Luego de un año de operado, Vieria asegura que la seguridad cambia por completo, ahora siente que su autoestima subió muchísimo más, puede comprarse la ropa que le gusta, quitarse la ropa con facilidad, que la gente le diga que te ves mucho más joven y mejor te hace sentir bien.

Consecuencias a futuro

“Esta situación sin duda alguna va a aumentar a nivel exponencial las comorbilidades asociadas a la obesidad, es decir, la cantidad de personas con diabetes, hipertensión, síndrome metabólico, alteración a niveles de colesterol y triglicéridos. Sin contar todo lo que es el tema de los trastornos emocionales a nivel psiquiátrico”, afirmó Daniela Brusca.

Brusca indicó que actualmente tienen pacientes que solamente pueden disponer de alimentos básicos dados por el gobierno. No son capaces de incluir en su plan de alimentación frutas, vegetales, disminuyen el consumo proteico y su masa muscular y aumenta su masa grasa. Son pacientes que si su consumo se basa en carbohidratos y grasas, su azúcar en sangre va a aumentar al igual que su peso.

“La obesidad fue considerada una epidemia a comienzos de siglo y creo que definitivamente nos va a matar tanto como el cáncer. Porque se irán consiguiendo curas para las enfermedades mientras la obesidad sigue rezagada porque el acceso a la cirugía como herramienta es limitada a un grupo muy pequeño de la población”, indicó la especialista en pacientes bariátricos.

En el caso del bypass, cuando hay una rendición en la toma de los suplementos obligatorios, puedes tener complicaciones desde anemia, disminución de la hemoglobina y lo que hemos estado viendo en los últimos meses son complicaciones neurológicas periféricas. Las personas comienzan con dolores musculares en los miembros inferiores hasta parálisis en pies, dificultad para caminar. Dificultades que comienzan de abajo hacia arriba y te pueden ir tomando las vías centrales con consecuencias como la desorientación, desconcentración, cambios de humor según la psicólogo Brusca.

“Lamentablemente no tenemos en este país políticas de prevención, políticas donde modeles a la población desde pequeños qué es alimentarse bien, el rol que juega la actividad física dentro de la vida diaria de un ser humano, a qué alimentos deben tener acceso. En la medida en que la población conozca, sepa y descarte esos mitos alimenticios para que entiendan cómo debe alimentarse balanceadamente”, aseguró Daniela Brusca.

 

 

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