El Movimiento Estudiantil nació primero que los partidos políticos

(Antetítulo: Hay una relación histórica entre ambos actores)

A pesar de que en la actualidad hay cierto rechazo en esta vinculación, fueron los estudiantes quienes liderizaron la creación de estas instituciones ideológicas

La Generación del 28 marcó verdaderamente la pauta. Fue el primer movimiento de masas en la historia venezolana, que buscaba revolucionar lo establecido, en ese caso la dictadura de Juan Vicente Gómez. En aquella época se requería de una enorme valentía para asumir dicha posición, considerando que la dinámica social no admitía acciones contestatarias ni contrarias a lo que dictaba la autoridad, y la verdad es que solo hubo un gremio capaz de reunir todos los requisitos.

Lo más impresionante de asumir esta cruzada, fue las consecuencias que eso desencadenó, las que no solo se vieron reflejadas en el cambio político de dicho momento, sino que aún sigue reflejando sus secuelas. Parece bastante curioso explicar las situaciones actuales, basados en lo sucedido hace casi cien años, sin embargo ese es el juego de la historia, y está muy cerca de ser la forma en la que podemos entender el por qué de muchas condiciones y situaciones que hoy estamos viviendo. El Cuaderno Venezolano de Sociología, en diciembre del 2005, se encargó de analizar los movimientos sociales venezolanos, específicamente el universitario, explicando con mucho más detalle esta situación planteada.

La democracia, según Aristóteles, es la forma de gobierno en la que la participación juega un papel clave, de manera que las decisiones respondan a la voluntad del colectivo, capacitado y además dispuesto a expresar su punto de vista y su forma de resolver las situaciones. Para ejercer la democracia, es necesario conocerla, reconocer nuestros derechos, tener conciencia política e identificar hasta dónde puede llegar cada actor social. Todas estas características las tuvo ese grupo de estudiantes que, como indiqué al inicio, marcó la historia nacional.

Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Andrés Eloy Blanco, González Barrios, Juan Oropeza, Miguel Otero Silva, entre otros jóvenes estudiantes universitarios, fueron los protagonistas de dicha cruzada democrática, para más tarde convertirse en los fundadores de los primeros partidos políticos de Venezuela. Su gallardía pudo más que su pasividad y hoy, además de ser un referente para el movimiento estudiantil a nivel nacional, son el punto de partida de las instituciones que convergen en la dinámica política de nuestro país.

El partido Acción Democrática, fundado en 1941, tuvo como uno de sus precursores a Betancourt, Juan Oropeza y Andrés Eloy Blanco, entre otros estudiantes. El partido COPEI, tiene como antecedente más directo a la “Unión Nacional Estudiantil”, formada como una ruptura de la Federación de Centros de Estudiantes en 1938, el partido Unión Republicana Democrática, se formó en 1945, teniendo como máximo líder a Jóvito Villalba, y así muchas instituciones ideológicas y que en algún momento llevaron la dinámica política y hoy son el punto de partida, nacieron de la academia.
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Generación del 28. Fuente: Google.

Estructura del Movimiento Estudiantil

En la actualidad, los dirigentes estudiantiles tienen una trayectoria que decanta en un funcionamiento más estructurado, tienen sus estatutos definidos y a pesar de su responsabilidad con el país, tienen importante actividad dentro de la Universidad. Conversando con Hasler Iglesias, Presidente saliente de la Federación de Centros Universitarios (FCU) de la UCV, se evidenció estos dos ámbitos de acción que debe cubrir el Movimiento Estudiantil.

“Las actividades giran en torno a dos grandes espacios, el primero es netamente universitario, relacionado con los derechos estudiantiles, el comedor, el transporte, la seguridad, los temas académicos y todo lo que implica la comunidad universitaria en torno a eso. El segundo gran espacio es el tema de la política nacional, e incluso la interrelación con otras universidades, a lo largo de todo el país y el trabajo con distintos sectores sociales”. (Hasler Iglesias)

Al revisar el estatuto de la FCU, el primer compromiso que se plantea es el de “cumplir con el papel histórico que el estudiantado ha tenido en las luchas transformadoras de nuestro pueblo, por lograr una sociedad más justa y una nación independiente y soberana en lo político, lo económico y lo internacional”. En segunda medida, se establece la lucha por un sistema educativo óptimo y en tercera medida, se habla de la autonomía universitaria. Si bien es cierto que la redacción del documento no está hecho (a simple vista) de forma jerárquica, a lo largo del mismo se evidencia la importancia de los estudiantes en el acontecer nacional.

Se establece en el estatuto, el imperativo de que los estudiantes (dirigentes o no), reconozcan y se mantengan en la lucha por los derechos y las reivindicaciones universitarias, pero sobre todo por la democracia nacional. Ante esta gran responsabilidad surge una pregunta que encausa la discusión aquí planteada, ¿se puede encabezar luchas sociales y políticas siendo un sector aislado de otros actores? La respuesta claramente es que no.

Stalin González, militante del partido Un Nuevo Tiempo, actual diputado de la AN por la bancada de la MUD y ex-dirigente estudiantil de la UCV, explica en un artículo publicado en su página web, que la desvinculación del Movimiento Estudiantil con los partidos políticos, es prácticamente ir en contra de la naturaleza de las funciones de los jóvenes luchadores. Establece que  “la historia política contemporánea del país ha estado muy involucrada con los movimientos estudiantiles. De hecho, si comparamos los procesos sociales latinoamericanos, reconocemos la  influencia de la Universidad como actor político importante en la dinámica política”.
Según el Coordinador Administrativo de la Facultad de Humanidades y Educación, Santoro, quien tiene estrecha relación con la dirigencia estudiantil en el ejercicio de sus funciones y, como antecedente, fue representante estudiantil, una de las primeras características que debe tener un dirigente es la sensibilidad con la realidad social. Participar en las filas de un movimiento político de gran escala a nivel nacional, es una forma de sensibilizarse ante las luchas, y por ende, trabajar en ellas. Lo que, por ejemplo, se ve reflejado en Lustay Franco, actual candidata al Consejo Universitario y Secretaria de Reivindicaciones Adjunta saliente de la FCU UCV, quien milita en Acción Democrática desde los catorce años.
Sin embargo, también se presenta el caso de quienes inician como líderes estudiantiles y posteriormente ingresan a un partido, como es el caso de Pedro Miguel Rojas, Secretario General saliente del Centro de Estudiantes de la Escuela de Estudios Políticos de la UCV, y responsable de las universidades de la Juvenil de Caracas en el partido Primero Justicia.
Participación directa de los partidos políticos 

El reglamento de las elecciones estudiantiles, establece que cada año debería llevarse acabo este ejercicio, sin embargo este período suele extenderse. Lo cierto es que al renovarse los cargos de representación estudiantil, hay una gran evidencia de la actividad política dentro de la UCV. En cada Escuela convergen diversos equipos estudiantiles y predominan las alianzas a nivel federativo, lo que se refiere a la dirección de toda la Universidad, las que están influenciadas por los partidos políticos a nivel nacional.

Gustavo Nevado, coordinador político de Primero Justicia en Caracas, encargado del contacto del partido con otros sectores, explica la importancia que tiene para la institución política participar en la formación de estos jóvenes con vocación de servicio público, ya que alega que son estos los que próximamente llevarán el movimiento y las riendas del país. Antes de la grabación y con intenciones de que no quedara documentado, explicó que el apoyo económico es una de las principales herramientas que otorga el partido, sobre todo en época electoral. Al momento de hacerle la pregunta, mientras se grababa, detalló que el apoyo a los dirigentes está mucho más relacionado con la formación para sus labores.

Jhonatan Sayago, militante del PSUV y actual dirigente estudiantil del movimiento GEPLI en la Escuela de Educación, negó en sus declaraciones que el apoyo es directamente económico, destacó más bien que mediante el partido puede obtener donaciones de empresas públicas para llevar a cabo su gestión. Lustay Franco, también destacó la formación, la ideología y la línea partidista, como herramientas principales que le otorga AD (Acción Democrática) en su desempeño.

Pedro Rojas y Franco renegaron la posición del partido como un ente que debe sobreponerse a las decisiones tomadas en la Universidad, mientras que Hasler Iglesias, quien alega no militar mientras ejerció sus funciones como Presidente de la FCU, establece que ese es el principal riesgo de llevar la militancia y la dirigencia estudiantil de la mano: hacer que prevalezcan los intereses partidistas sobre los estudiantiles.

En una encuesta realizada a los estudiantes de la UCV, con una muestra de 100 respuestas, se le preguntó a los estudiantes si conocen la relación entre los partidos políticos y los líderes estudiantiles, y además de eso, qué opinan al respecto. El resultado fue que un 90% reconoce la relación, mientras que un 60% no está de acuerdo y a un 30% le parece necesario. Cabe destacar que de la totalidad de respuestas, un 35% son líderes estudiantiles.

La lectura de estos resultados, es que la colectividad, no suele reconocer la importancia de la relación planteada, en ocasiones -Stalin lo nombra en su artículo- esta vinculación es totalmente descalificada.

Hay una clara falta de formación política en cuanto a la convergencia de actores en pro de la dinámica social, y al mismo tiempo, hay una percepción de los partidos dentro de las universidades, como aquellos entes que sí sobreponen sus intereses sobre los de los estudiantiles, lo que tiene su fundamentación en cómo se está llevando el Movimiento Estudiantil.

Resultados de las acciones de la dirigencia estudiantil

Para nadie es un secreto, las condiciones universitarias actuales y lo complicado de sobrellevar esta situación, en contraposición a eso, es importante conocer cuál es la percepción que los dirigentes han alcanzado en los últimos tiempos sobre su gestión. Para indagar al respecto, en la conversación con Santoro, se vislumbró cierta pasividad en las acciones tomadas por los líderes, quienes además -según la autoridad- suelen llevar pocas propuestas, tener una baja capacidad de movilización y presentar debilidad en el mantenimiento de sus acciones. Aunque destacó la baja receptividad de las autoridades ante las propuestas de los estudiantes, ante lo que recomendó ser más contestatarios y ejercer mayor presión.

En contraposición, Franco señaló que su principal logro de gestión, fue comunicar a los diversos sectores implicados en el conflicto del comedor, por ejemplo, para que de esa forma se llegara a una solución en conjunto. Mientras que Iglesias también destacó haberse encontrado con un Movimiento Estudiantil desmembrado, y haber alcanzado esa unión durante su gestión y que sirve como punto de partida para la actual. Además, un 80% de los encuestados estableció que los dirigentes sí han contribuido con la realidad universitaria.

Esta crisis de “pasividad”, suele ser una crítica a la dirigencia opositora del país, la que claramente está articulada con los estudiantes. Cabe destacar que esta articulación es completamente natural, sin embargo hay elementos que influyen en que esto no sea bien percibido por algunos miembros del colectivo.

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