Flóres Soláno o cómo es un pintor venezolano del Siglo XXI

Por: Daniela Salazar

En redes sociales se identifica con sus dos apellidos: Flóres Soláno. Tal vez pocos saben que se llama Alberto, que vive en Caricuao y que es Licenciado en Administración Comercial, egresado de la UCV. En cambio, sí conocen sus obras, que encuentran en la web la mejor galería. Algunos lo ven como un bicho raro y otros le piden autógrafos. Lo cierto es que este pintor venezolano encierra algunos misterios y muchas respuestas

Reconocida por albergar el zoológico más grande de la ciudad, Caricuao es una de las 22 parroquias que componen el Municipio Libertador. Las construcciones improvisadas en sus cerros le han restado protagonismo a la abundante vegetación que la rodea.  Este lugar ha visto crecer al pintor venezolano Alberto Flores Solano. Las tildes las ha colocado él, según explica, porque le da un rasgo distinto y original a su nombre.

La primera impresión que genera es que su aspecto nada tiene que ver con el lugar donde ha vivido sus 27 años, con excepción de un corto período en Barcelona, España. Viste como cualquier joven bohemio del este de Caracas. Sin embargo, cuando comienza la conversación, en un café cercano a la estación de Metro, sorprende al dar una breve reseña histórica de la zona. Explica que todo lo que se ve antes era parte de una hacienda cafetalera, que aún quedan algunos vestigios de esa época y comenta cómo ha mejorado el ambiente después de la inauguración del Parque Nuevas Generaciones de Caricuao.

No se muestra como el artista intenso, ni atormentado. Es elocuente y está de buen humor (estado que mantiene en los siguientes encuentros). La conversación fluye y se hace amena. A veces, se le escapa una risa explosiva. En otros momentos, mientras estructura una idea más compleja, mantiene sus ojos cerrados. Da la impresión de que está leyendo la respuesta en sus pensamientos más profundos.

Los dos hemisferios

Los hemisferios cerebrales de Alberto parecen haberse puesto de acuerdo para permitirle desarrollarse en áreas totalmente diferentes. En el año 2011, se graduó de administrador comercial en la Universidad Central de Venezuela. Aunque psicología era su primera opción, quedar en otra carrera no lo desanimó. Por el contrario, explica que le resultó muy fácil. Por cinco años trabajó en su área profesional como analista financiero. Al mismo tiempo, experimentaba con el dibujo de forma autodidacta.

El lienzo y la pintura no fueron sus primeras herramientas, sino la computadora y los programas de diseño. Primero dibujaba a lápiz y en papel, luego lo editaba digitalmente. Es el autor de varios afiches de las primeras presentaciones de La Vida Bohème, banda venezolana ganadora del Grammy Latino. También ha hecho ilustraciones para otras agrupaciones como Lebronch,  Los Telecaster, Del Pez y Macu.

El punto de quiebre

Cruzarse con el artista plástico venezolano Eduardo Bol Pereira significó un antes y un después en su obra. Provienen de entornos muy diferentes. La ciudad entera separa las zonas donde viven. El estilo de vida y estrato socioeconómico también los distancia. Pero la web no conoce de esos limites mundanos y los conectó a través de las redes sociales. Desde el comienzo entablaron una estrecha amistad, que derivó en una alianza creativa muy significativa para ambos: El Sangrismo. Lo describen como una corriente intuitiva que se conecta con la condición humana, desde diferentes abordajes, y que busca convertir la oscuridad en luz.

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Flóres Soláno junto al artista plástico Eduardo Bol Pereira

“Cuando yo conocí a Eduardo y fui a su casa, él me mostró su estudio y vi todos los lienzos, los potes de pintura, los pinceles. Todo eso me llamó la atención. En ese primer encuentro, él me dio una tela en blanco y me dijo que lo intentara. Eso fue en el 2011. Ese año fue súper crucial para mí porque fue como un quiebre total”, comenta Alberto.

El encuentro coincidió con el fin de una relación amorosa de cuatro años que, entre otros eventos personales, empujó a Alberto a experimentar con nuevas formas creativas para transformar esas vivencias en luz, como él mismo explica. Su primera obra sobre lienzo fue un autorretrato con pintura acrílica, material que sigue utilizando hasta ahora y con el que se siente, particularmente, cómodo.

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Primera pintura sobre lienzo de Flóres Soláno. Autorretrato, 2011.

El pintor 

Descubrirse como pintor no lo alejó de su actividad profesional, al menos no al principio. Lo que ganaba lo utilizaba para comprar los materiales que necesitaba para sus obras, cuando la economía era otra y la inflación todavía permitía que un artista pudiera abastecerse. Pero, al pasar el tiempo, la situación se volvió insostenible y surgió otro quiebre: dejar el país e irse a España.

Sin drama de por medio, Alberto decidió apostarlo todo por seguir creciendo en Barcelona. El plan era poder casarse y así asegurar su permanencia, pero el destino se encaprichó con otro desenlace a los 6 meses: volver a la patria. De la experiencia migratoria, le quedó una concepción de la realidad mucho más amplia, según cuenta. No le afecta el hecho de haber regresado al país.

“Por ahora no tengo planes de regresar a Barcelona. Yo regresé para acá, para Venezuela, y en estos dos últimos años es que he vivido más. He vivido el triple. Porque he vivido al cien por ciento todo lo que he querido vivir, porque he estado entregado a la vocación. Mi vocación es crear, pintar, dibujar y bueno tocar (música), eventualmente”

Cuando le preguntan qué es, ya no responde administrador. Ahora solo contesta: pintor. Confiesa que muchos se sorprenden cuando revela su oficio. Sobre todo los policías que, según Alberto, lo ven feo y tal vez piensan que es un drogadicto o un loco. Pero eso no le preocupa. Él se identifica como pintor, así no tenga un título académico que lo avale, sus obras lo hacen. Hasta ahora, sus pinturas se han exhibido en más de diez exposiciones en Venezuela y una en Barcelona, España.

Del selfie al retrato

Muchos han conocido sus obras a través de las redes sociales, plataformas que usa el pintor para exhibir su trabajo. Hasta pueden reconocer alguna amiga, compañera de clases o conocida en sus retratos. En una entrevista que concedió a Cerveza Zulia, el autor del texto, Nicolás Gerardi, menciona que su obra a simple vista consiste en pintar jevas guapas de la movida cultural caraqueña, pero que va más allá de eso.

La piedra angular de lo que hace es el hecho femenino. Analizarlo, conocerlo y comprenderlo, según sus palabras. Su forma de hacerlo es a través del retrato, y tiene una profunda conexión con la época que vivimos. Alberto explica que los pintores retratan lo que ven en su tiempo. En su caso, son las selfies. Wikipedia lo describe como un autorretrato realizado con una cámara fotográfica o teléfono móvil. Esta práctica se ha convertido en todo un fenómeno. Prueba de su popularidad es que, en 2015, la estrella de reality show Kim Kardashian publicó “Selfish”, un libro de 352 páginas que contiene una recopilación de sus selfies.

María Colmenares, estudiante de Filosofía en la UCV y Letras en la UCAB, es amiga personal de Alberto y conoce muy bien su trabajo. “Creo que aunque hay una cultura de despreciar lo contemporáneo, lo rápido, lo desechable, lo efímero. Me parece que Alberto lo rescata”.

En otra entrevista concedida al semanario Quinto Día, el pintor da más detalles de esta fuente de inspiración tan particular: “Yo sentía que la obra, más allá de lo que yo estaba pintando, ya nacía en el hecho de que esa persona se quería mostrar y yo lo que hice fue pasar ese contenido que muchos lo toman por banal y lo transferí a donde esa mujer es una divinidad”.

Grace Pinto es una de sus musas predilectas. Tal vez porque es una de las primeras mujeres que pintó y sigue pintando. Establecieron contacto a través de Tumblr, una plataforma de microblogging que permite a sus usuarios publicar contenidos en diferentes formatos. Aunque no la conocía en persona, Alberto se inspiró en las fotos que compartía la joven para dibujarla y le envió el resultado. Aquello dio pie para se conocieran y comenzaran una amistad.

“Para mí es rarísimo. Todavía no me creo que pueda ser la musa y la inspiración para crear una obra así tan bonita como la que él hace. Definitivamente me siento halagada porque es bonito saber que eres parte de algo tan artístico y sublime como lo que él hace”.

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La reinvindicación del gusto

A quienes lo critican por pintar solo “mujeres bonitas”, Alberto responde defendiendo la “reinvindicación del gusto”. Pinta a quien le atrae, tan sencillo como eso. No le importa si conoce a la chica o no. Se confiesa como muy enamoradizo. Fue precisamente ese rasgo, lo que lo llevó a retratar a una joven de la cual estaba enamorado en el colegio. Como gesto de cortejo, le regaló el dibujo. La chica no le hizo caso, pero quedó el gusto por retratar a sus musas personales.

“Me he percatado algo en las personas. Y es que mucha gente piensa que para que algo sea artístico tiene que salir personas feas, o personas viejas, o cualquiera que no sea una mujer bonita o que parezca bonita a nivel socialmente aceptado. Pues si eso es así ya no es artístico. Porque es el supuesto de que lo artístico es “retratar personas reales”. Es algo bien oscuro esa mentalidad”

El entorno digital como aliado

Alberto rompe con el estereotipo del artista que le huye a la tecnología. En cambio, la utiliza con una aliada clave. Tan importantes como el lienzo, las pinturas y los pinceles, son las redes sociales para su obra. Reconoce que su trabajo no sería el mismo sin el internet. Este medio no solo le ha servido como una ventana al mundo, sobre todo en un país que parece aislarse cada vez más, sino también como fuente de inspiración y plataforma para difundir sus creaciones.

Guiado más por la intuición que por los principios del marketing digital, el pintor ha logrado sacarle el máximo provecho a sus redes. En Instagram tiene casi diez mil seguidores. A través de su perfil, publica cada nueva obra que hace. Comenta que allí lo contactan periodistas, posibles clientes y otro tipo de personas interesadas en su trabajo. Pese a que mucha gente suele decir que los artistas se mueren de hambre, aclara que este no es su caso y que se lo debe, en gran parte, a la popularidad que le ha dado la web.

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Perfil del artista en Instagram

Como muchos jóvenes venezolanos, le preocupa la situación del país. Aunque las circunstancias no han limitado su creación artística, sí le gustaría tener mayor calidad de vida y la posibilidad de vivir solo, fuera del núcleo familiar, como lo podría hacer cualquier adulto en un entorno normal. No se identifica con ningún partido político.

En 2015, recibió una mención especial del Premio Nacional de Periodismo, junto al equipo de diseño de la revista Épale Ccs, por un trabajo especial por el 60 aniversario del nacimiento del fallecido presidente Hugo Chávez. También ha creado obras para las Empresas Polar. Ambas experiencias se han convertido en anécdotas curiosas que le agrada relatar, como testimonio de sus vivencias como un pintor venezolano del siglo XXI.

***

Para nuestra última entrevista, acordamos vernos en Chacaíto a las nueve de la mañana. Tiene ensayo con sus compañeros de la banda Colérico Espín a las diez. En el trayecto me muestra una libreta repleta de dibujos que ha ido llenando en el ruta del Metro hacia su casa. La mayoría son rostros y cuerpos femeninos desnudos. Hay algunos autorretratos.

Una hora después, nos encontramos en una habitación repleta de libros e instrumentos musicales. Están presentes Isaac Sasson y Jesús Fuentes. Solo falta que llegue Eduardo Bol Pereira. Además de compañeros en la pintura, Alberto y Eduardo también comparten en Colérico Espín. Fue, precisamente, su amigo quien lo conectó con este proyecto que ya lleva sonando un buen tiempo.

Charlamos los cuatro hasta que se une el último integrante y comienza el ensayo. La banda tiene un sonido muy particular: una mezcla de instrumentos folclóricos y tradicionales, con letras impregnadas de realismo mágico. Alberto se encarga de la percusión. En cada canción parece entrar en un trance. Se levanta, baila, emite sonidos extraños y canta. Por unas horas, se entrega a otra musa: la música.

Si desean conocer más sobre la obra de Flóres Soláno, pueden visitar su página web http://floressolano.weebly.com/, o asistir a la exposición “Iniciática” en los espacios de la Fundación Nelson Garrido (ONG). También pueden seguirlo en Instragram @soyfloressolano

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