Los militares del gobierno de Maduro son más y son más fuertes

El gobierno de Nicolás Maduro afronta una de las peores crisis económica, política y social de la época democrática venezolana. Algunos analistas aseguran que para afrontarla se han refugiado en un régimen con fuerte presencia castrense

 

 

Nicolás Maduro ha sido el presidente con más militares en el tren ministerial y la administración pública; así lo señala una investigación realizada por el diario El Nacional en octubre de 2015. “Militares activos o retirados controlan 32,1% de los 28 ministerios que tiene el gabinete. Manejan algunas de las carteras de mayor relevancia como Relaciones Interiores, Justicia y Paz, con el general Gustavo González López; Economía, Finanzas y Banca Pública, con el general Rodolfo Marco Torres, y Defensa, con el general Vladimir Padrino López”, señala el informe.

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Nicolás Maduro, junto con militares. Foto cortesía AVN

En la actualidad, octubre de 2016, el panorama no ha cambiado. De 29 ministerios, 8 están regidos por militares activos o retirados; es decir, un 27,5%. A esto se le añade que el 12 de junio, Vladimir Padrino López fue nombrado Jefe de la Gran Misión de Abastecimiento Soberano. “Todos los ministerios, todos los ministros y ministras, todas las instituciones del Estado quedan bajo el orden y subordinación absoluta al Comando Nacional”, anunció en cadena nacional el presidente, Nicolás Maduro.

La fuerte presencia militar en cargos de poder no es un hecho nuevo. Desde la llegada de Hugo Chávez al poder se inició un proceso de unión cívico-militar que buscaba sacar a los militares de los cuarteles y convertirlos en actores directos de la creación del nuevo plan nacional. Tomás Díaz, coordinador del programa de estudios políticos de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), explica que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) debe estar vinculada al desarrollo de la nación, ya que ellos son también ciudadanos que padecen los problemas del país.

El poder militar fortalece la imagen del gobierno

El crecimiento de la presencia militar en los cargos de poder fue paulatino y es una herencia directa de la gestión del anterior presidente: Hugo Chávez, militar retirado, quien ocupó como máximo cargo Teniente Coronel de la antigua Fuerza Armada Nacional.

Chávez siempre tuvo muy cerca a los militares. Walter Molina, profesor de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela, explica que el ex presidente siempre se desenvolvió en el ámbito militar. Por ello, es natural que su círculo de confianza estuviese conformado por miembros castrenses.

15 años duró la presidencia de Hugo Chávez. 2004 fue el año en el cual se acrecentó la presencia de militares en altos cargos de poder. Según cifras de El Nacional, el 31,8% de los 22 ministerios que había entonces estaban en manos del círculo de confianza del presidente. Tal hecho dependía directamente de la crisis que atravesaba la nación desde 2002.

El país sufría la inestabilidad política consecuencia de un Golpe de Estado, el paro petrolero y las elecciones del Referéndum Revocatorio.  Datanálisis, una de las consultoras con más prestigio en el país, establecía que la popularidad del Chávez para ese año era del 39,3%; la cifra más baja durante todo su gobierno.

Nicolás Maduro fue electo presidente en 2013. Al día siguiente de su elección el país estaba de protestas, dejando un saldo de 11 víctimas fatales, como indica el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social. Los datos publicados por el Consejo Nacional Electoral (CNE) establecen un estrecho margen, del 1,49% de votos, que separó a Maduro, líder del chavismo, de Henrique Capriles Radosnki, candidato de la oposición.

Para el profesor Tomás Díaz la presencia de militares en épocas de crisis responde a una medida que busca fortalecer al gobierno. Por su parte, Rafael Uzcategui, coordinador general de Provea, opina que la fuerte presencia militar es un intento de mantener la hegemonía política a pesar de ser una minoría electoral, mediante el uso de la fuerza o su amenaza. “Es un mecanismo de control propio de sociedad no democráticas”, asevera.

La crisis ha estado presente en los 3 años de Nicolás Maduro en el poder; sin embargo, los problemas económicos han sido la que más ha golpeado al venezolano. Venebaromentro, en un estudio publicado en abril de este año, asegura que el 84,1% de los encuestados ve la situación del país como muy mala. Solo el 30% considera la gestión de Maduro como positiva.

“El gobierno de Nicolás Maduro ha evaporado en apenas 3 años todos los esfuerzos realizados por Hugo Chávez en una década para disminuir la pobreza. Todos los indicadores sugieren que estamos en presencia de la peor crisis social y económica, por lo menos, del período democrático. Y en esta crisis los militares son corresponsables”, comenta Rafael Uzcategui, coordinador general de PROVEA.

Presidente Maduro en acto en la Academia Militar. Foto cortesía Impacto New York

Luis Francisco Cabezas, director general de la Asociación Civil Convite, asevera que el sostén del gobierno de Maduro son los militares. “Maduro tiene unos increíbles niveles de ingobernabilidad, por su parte, los militares conocen muy bien el timing. Saben a quién tienen de presidente y cómo puede usar eso a su favor. En fin, el gobierno es rehén del estamento militar, mientras más se complejiza la situación puede verse como el presidente se atrinchera en torno a ellos”, advierte.

Las opiniones de los diversos analistas consultados para este trabajo pueden dividirse en dos puntos completamente separados entre sí: los militares son culpables y corresponsables de lo que sucede en el país, y los militares solo prestan sus conocimientos y fuerza en superar la conflictividad.

¿La culpa de la crisis es de los militares?

Los militares han marcado una presencia sin igual en los últimos 18 años de vida política en el país. José Olivar, catedrático del tema, explica que ellos son definitivamente parte de la gran problemática del país. Por su parte, Walter Molina, comenta que los militares cuentan con profesiones enfocadas al desarrollo nacional, por eso, su aporte es vital para la resolución de la crisis.

“Su indebida intervención en gestión política del Estado venezolano desde el ascenso de Hugo Chávez a la Presidencia de la República en 1999 y la instauración del Plan Bolívar 2000, el cual vino a representar la primera avanzada de la colonización militar sobre la administración pública. Este hecho es a toda luz un despropósito, por cuanto limita o tiende a excluir de su jurisdicción natural a los profesionales civiles debidamente preparados para el desempeño de funciones tanto en el dominio público como privado”, explica Olivar.

En cambio, Tomás Díaz, profesor de la UBV, expone que el nuevo pensum de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela tiene como misión educar militares que puedan solucionar los problemas estructurales y coyunturales de la nación. Él no ve la presencia de militares en la administración pública como un problema.

Sin embargo, Díaz, admite que su participación debe estar regulada. Regirse por normas y los cargos que desempeñen deben ser aquellos para los que estén preparados en su carrera profesional. “Los cargos militares deben estar en quienes tengan los conocimientos para ejercerlos, de lo contrario se consolida la corrupción y la creación de cúpulas de poder”, aclara Díaz.

Luis Francisco Cabezas afirma que la asignación de cargos a militares no está condicionada por su experticia. “No hay un criterio para asignarlos (a los militares) a un cargo político, responde a lealtad”, explica Cabezas.

Cabezas también da a conocer el comportamiento de los militares dentro de los ministerios y cargos asignados. “Los militares actúan como logias, es decir, al ser nombrado un militar en un cargo, este se lleva a toda su promoción a trabajar con él”, señala.

Rafael Uzcategui, José Olivar y Luis Francisco Cabezas consideran que la situación país es responsabilidad directa de los militares, ya que ellos han estado al cargo de puestos que no han sabido manejar. Además, han cometidos delitos como la corrupción y el nepotismo los cuales han quedado impunes.

Mientras que, Tomás Díaz y Walter Molina arguyen los militares que están en el poder son parte de la solución a los problemas coyunturales del país. “Los militares que gobiernan tienen estudios profesionales, incluso, algunos en el extranjero, manejan más de dos idiomas y tienen experiencia en el ejercicio del poder”, defiende Molina.

La sociedad se desplegó ante los militares

“El principal mensaje que emite un militar en territorio civil es el amedrentamiento” dice Uzcategui. Los militares tienen como función política demostrar que el gobierno es fuerte y está en la capacidad de superar cualquier conflicto, aunque para ello, tenga que utilizar el principal elemento castrense: la fuerza.

            “La sociedad es hipócrita con los militares. La FANB cuenta con un enorme rechazo. Los militares simbolizan corrupción y mala gestión. Sin embargo, encontrarás una sociedad que clama por orden militar para resolver los problemas sociales”, dice Cabezas.

Esa misma necesidad de orden es la que Walter Molina hace referencia para justificar la presencia de Vladimir Padrino López como jefe del Comando Nacional. “El gobierno hizo un estudio acerca de los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Distribución) descubrieron que la comida era robada y no llegaba a las familias que las necesitaban. La gente clamaba por orden; un militar que controle y ordene eficazmente. El nombramiento de Padrino López respondió a esa exigencia social”, anuncia.

El presidente Nicolás Maduro y el ministro Vladimir Padrino López | Twitter
Foto cortesía El Nacional

 

Tomás Díaz puntualiza que hubo civiles irresponsables y corruptos que debilitó la imagen de los mismos. Ocasionando que el gobierno se viera en la necesidad de buscar la disciplina y orden de los militares.

Uzcategui ve con preocupación cómo la militarización de la sociedad ocasiona el debilitamiento de la institucionalidad democrática, que implica debate, disenso y canales de participación ciudadana, no de obediencia y sumisión. “Los militares han desdibujado su naturaleza en Venezuela, a contracorriente de la mayoría de los países del mundo donde se apuesta a la profesionalización de las Fuerzas Armadas” señala.

Cabezas afirma que ciertamente los civiles abandonaron espacios y los militares vieron la oportunidad para ejercer con total impunidad su control castrense sobre la sociedad. “La sociedad debe elegir como formar nuevamente parte de la vida democráticas. Son los únicos en la capacidad de hacer que los militares se dediquen a las funciones que les corresponden”, concluye.

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