Falta de vacuna contra VPH aumenta casos de cáncer de cuello uterino

Cada seis horas muere una venezolana a causa de la enfermedad

El padecimiento que afecta el aparato reproductor femenino es la segunda causa de muerte en las mujeres del país. Ante la imposibilidad de incluir la vacuna en el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), el Estado continúa luchando contra el cáncer a través de los procedimientos ginecológicos y oncológicos

Juan Sanoja

“Yo acudía a mi cita con el ginecólogo regularmente. La doctora me decía que yo tenía una ulcerita en el cuello del útero y me la cauterizaba y me la cauterizaba y yo no mejoraba”, relata María Gabriela (34) sobre cómo hace cinco años se comenzó a dar cuenta de que algo andaba mal con su aparato reproductor. Por suerte para ella, una de sus hermanas la refirió con un especialista en el área oncológica, quien confirmó sus preocupaciones: tenía unas lesiones en grado tres en el cuello del útero provocadas por el virus del papiloma humano (VPH). En la actualidad, 5.000 mujeres al año reciben un diagnóstico parecido al de María.

Según cifras del Registro Central de Cáncer del Programa de Oncología del Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS), 1.600 personas fallecen al año a causa del cáncer de cuello uterino. Una cada seis horas. Frente a este panorama, el gobierno nacional decidió aprobar en agosto del año pasado las divisas para la adquisición y distribución de la vacuna contra el VPH, la infección responsable del 99% de los casos de cáncer cervical. La intención era incluir la inyección en el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), pero el proyecto se canceló.

Con la medida se buscaba beneficiar a 6 millones de niñas y, en palabras de la viceministra de Salud, Claudia Morón, la importancia de la vacuna revestía en que buscaba disminuir los registros de la segunda causa de muerte de mujeres en el territorio nacional: 11 fallecidas al año por cada 100.000 habitantes.

Sin embargo, el proyecto, que arrancaría por cubrir a la cohorte de jóvenes que tuviesen nueve años en 2016, nunca comenzó. “Se detuvo porque después no había presupuesto. Había que hacerlo en dólares para este año y, dada la situación de crisis, ahora se piensa que pueda arrancar en 2017, aunque yo no creo”, dice el doctor Luis Capote, coordinador del Registro Central de Cáncer. El oncólogo explica la importancia de que el programa, una vez que empiece, no se detenga, porque si al llegar una nueva generación no hay insumos para vacunarla, se va perdiendo la efectividad del plan de inmunización.

“Es un programa de vacunación cuyo impacto se va a ver dentro de 15 años en adelante. No ahora. El impacto se verá cuando las niñas que ahorita tienen nueve años lleguen a la edad en la que está la frecuencia alta del cáncer de cuello uterino”, precisa Capote sobre los efectos de un plan que espera pueda ser retomado el año entrante pero que, dada las condiciones actuales, lo considera poco probable.

Capote considera poco probable que proyecto de vacunación arranque en 2017
Capote considera poco probable que proyecto de vacunación arranque en 2017. Foto: primicias24.com

La vacuna, que en 2016 cumple 10 años desde su invención, fue por primera vez introducida en la región latinoamericana en 2008 en Panamá, dentro del programa de inyección gratuita de ese país. A partir de ese momento, la mayoría de las naciones de Sudamérica la han implementado, a excepción de Venezuela y Ecuador. Por su composición, coincide el gremio de doctores, ayuda a prevenir la contracción de los tipos de VPH que causan el 70% de los cánceres de cuello uterino.

Mejor prevenir que curar

La vacuna contra el VPH es profiláctica, no curativa, explica la doctora Paula Cortiñas, quien es miembro de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Venezuela y del Comité Asesor de médicos que trabajó con el MPPS el año pasado para aprobar el uso de la vacuna. “No es una inyección muy popular porque vas a ver los efectos dentro de 20 años. En el Comité Asesor había representantes de la Sociedad Venezolana de Oncología, del Hospital Clínico Universitario, del propio Ministerio. Había un buen equipo y una buena disposición del ministro anterior, Henry Ventura, quien fue el que la aprobó, pero entonces lo cambiaron y ese dinero lo desviaron para otro lado”, cuenta la ginecóloga.

Ministro Ventura aprobó vacuna contra el VPH en 2015
Ministro Ventura aprobó vacuna contra el VPH en 2015. Foto: elestimulo.com

El dinero, sin embargo, pudiese incluso no ser un problema. Cortiñas, junto a otro grupo de doctores y en un trabajo conjunto entre Salud Chacao y el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria de Buenos Aires, elaboró un informe titulado “Evaluación Económica de la Vacunación Contra el Virus del Papiloma Humano en Mujeres Venezolanas Utilizando un Modelo de Markov”, en el que, tras evaluar 264.489 casos, demuestra que resulta mucho más barato para el Estado venezolano vacunar que tratar el cáncer de cuello uterino en consultas ginecológicas y tratamientos de oncología.

“Uno de los argumentos que utilizaban los que echaron para atrás la vacuna en el MPPS era que había que reforzar la citología (prueba médica en la que se evalúan las células del cuello uterino) en vez de reforzar la vacunación. Entonces el argumento que nosotros teníamos era que la citología funcionaba en un grupo de mujeres distinto al que le funciona la vacuna”, dice Cortiñas. Para la Coordinadora del Programa de Prevención del Cáncer de Cuello Uterino en Chacao, nunca se va a dejar de hacer la citología porque hay tipos de VPH que no cubre la vacuna, pero si no se inmuniza a la población, van a seguir incrementando los pacientes con este padecimiento.

La citología es vital en la prevención del cáncer cervical. Imagen: diariodeunamamifera.files.wordpress.com
La citología es vital en la prevención del cáncer cervical. Imagen: diariodeunamamifera.files.wordpress.com

La ginecóloga, quien también trabaja en el Oncológico Luis Razzeti, parte de que la cobertura por citología en Venezuela es deficiente: “Las personas que se hacen la prueba son las mismas siempre y las que necesitan hacérsela no se la hacen nunca, que son las que viven en lugares rurales, lejanos, o las que tienen menos recursos. Al final terminas fastidiando a la gente pobre. Las mujeres del nivel socioeconómico más alto se traen la vacuna de Colombia y se la ponen a sus hijas”.

Para el doctor Edgar La Rotta, dermatólogo colombiano con estudios en Brasil pero residido en el país, Venezuela carece de una estrategia epidemiológica para disminuir la propagación de enfermedades de transmisión, como es el caso del VPH. “La efectividad de la salud debe estar más enfocada en la parte preventiva. Se gasta menos dineros. Menos tiempo. Menos enfermos. Menos muertos. Una parte muy fuerte de la salud pública, en materia de prevención, es la epidemiología (estudio del desarrollo epidémico de las enfermedades infecciosas)”.

Dentro de la estrategia de la medicina preventiva, comenta La Rotta, está la necesidad de encontrar casos índices: “La idea es buscar a los pacientes que estén diagnosticados con alguna padecimiento para ver a quiénes han contagiado o de dónde se han contagiado, para así organizar una red y controlar a esos otros enfermos”. Sin embargo, el dermatólogo considera que desde el MPPS no se han hecho los planes necesarios para reducir la propagación de enfermedades de este  tipo.

En el mismo orden de ideas, la Sociedad Venezolana de Infectología emitió un pronunciamiento el pasado mes de julio en el que, además de expresar su preocupación por la ausencia de vacunas para el control de enfermedades infecciosas como el VPH, la cual debería estar incorporada al Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), observó con preocupación el repunte de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Entre ellas, la sífilis, el herpes genital y la infección por virus de papiloma humano fueron las más destacadas.

Un cáncer sexual

Al ser producido exclusivamente por el VPH, el cáncer de cuello uterino está íntimamente ligado a las ETS. Estas infecciones, según comenta el doctor Jorge Riera, miembro de la junta directiva de la Sociedad Venezolana de Infectología, han tenido un repunte a nivel nacional. La percepción, comenta el dermatólogo, se obtiene tras analizar las cifras que provienen de diversos médicos que laboran tanto en el área pública como privada del país.

La apreciación, reflexiona el doctor Capote, quien analiza la situación desde el lado del gobierno, es muy probable que sea cierta: “Me imagino que lo están percibiendo a través de información que han obtenido de las consultas de enfermedades de transmisión sexual, donde debe haberse visto un incremento de todo tipo de infecciones. Y no solamente en Venezuela se ha visto eso, se ha visto en muchos otros países, pero quizá aquí sea mayor en este momento porque hay limitaciones de preservativos, de tratamientos y de medicamentos”.

Como señala la médico anatomopatólogo Luz María Sanoja en un trabajo de detección y tipificación del virus del papiloma humano en estudiantes de la Universidad de Carabobo, Venezuela se encuentra dentro de las naciones que no presenta registros oficiales de la prevalencia del VPH ni de los genotipos más frecuentes en el país. No obstante, Sanoja y Capote coinciden en que se pueden tomar los patrones mundiales. Es decir, y según la International Agency for Reasearch on Cancer (IARC),  la infección por VPH se presenta en 70% de las mujeres sexualmente activas a lo largo de su vida.

El gremio de la medicina, además de coincidir en el repunte, lo hace en una de las formas en que puede revertirlo: la información. Diversos especialistas señalan a la enseñanza como el factor más importante: “Si la población está educada eso tiene su ventaja en cuanto a que van a asumir una conducta sexual con un mayor cuidado, con mayores precauciones. El problema de la conducta sexual es que es instintiva, por lo que se ven personas que tienen muy buen nivel de educación y sin embargo su conducta sexual es desastrosa”, indica Capote.

La vacuna educativa

En Venezuela, la edad a la cual la mitad de la población juvenil ya ha tenido su primera experiencia sexual es de 17,8 años entre las mujeres y de 15,7 entre los hombres, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Juventud 2013 realizada por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello. El estudio señala que a medida de que la edad de iniciación sea menor, menos frecuente resulta que se utilice alguna protección. Entre los encuestados, el 45,8% no usó ningún tipo de método anticonceptivo en su primera relación.

Encuesta Nacional de Juventud muestra que gran parte de la población juvenil no se protege. Imagen: http://elyoyofugitivo.com/
Encuesta Nacional de Juventud muestra que gran parte de la población juvenil no se protege. Imagen: http://elyoyofugitivo.com/

“Es un tema de educación. Ahorita un condón te sale más barato que una cerveza, pero las muchachas creen que en su primera relación no se van a embarazar o no se van a infectar. El condón es el único método anticonceptivo que además te protege de las ETS”, señala la doctora Regina López, oficial de programas del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), una organización que se encarga de asesorar a los Ministerios de Salud y Educación en materia de salud pública y sexual.

Para 2010, la Encuesta Demográfica de Venezuela (ENDEVE), un proyecto en conjunto entre el Instituto Nacional de Estadística y la ONU, señalaba que el 41,8% de las madres venezolanas habían tenido su primer hijo antes de los 20 años y un 29,6% antes de los 19.

La doctora López considera que, aún si la demanda de preservativos fuera más variada y económica la gente no los usaría: “Ese tipo de estudios se realizó antes de la escasez y las cifras indicaban que las personas no se protegían”. La Encuesta de Vigilancia del Comportamiento (EVC) de 2012, por ejemplo, un trabajo realizado por UNFPA, OnuSida, Unicef, la OPS y la OMS, señala que, en el territorio nacional, sólo un tercio de la población que se ha iniciado sexualmente utiliza el condón siempre (34% de los hombres y 25% de las mujeres).

Lo mismo ocurre, en este caso, con el cáncer de cuello uterino. La oficial de programas comenta que más allá de que las farmacias estén llenas, hace falta concienciar a la población femenina para que se apliquen las citologías, ya que, mientras no haya vacuna y educación sexual, la mejor forma de evitar el cáncer de cuello uterino es, como hizo María Gabriela, asistiendo al ginecólogo.

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