Delincuencia asecha al sector productivo en Delta Amacuro

Productores agropecuarios manifiestan que el hurto de animales y cosechas empeora las condiciones para trabajar las tierras y proporcionar alimentos de calidad para la población

Por Génesis Romero

 

Hace un mes, Claudio iba en un autobús desde El Samán, una comunidad del municipio Tucupita, hacia el centro del pueblo. En el camino vio a un hombre con un saquito de yucas saliendo de donde él tenía un sembradío. Pidió parada y lo alcanzó. Le preguntó de dónde venía y este le contestó que estaba “agarrando una yuquita por ahí”. Claudio se alteró, le quitó el saco y le hizo saber al sujeto que esas yucas le pertenecían.

“El tipo fue algunos días después y no le robó un poquito. Se llevó seis maras de yuca en un carro. ¿Sabes cuánto es una mara? ¡Cuarenta kilos!”, cuenta Claudio.

Además de la escasez de insumos (insecticidas, fertilizantes, bactericidas, vacunas, medicamentos) que afecta a los productores a nivel nacional, la delincuencia se ha vuelto un problema más para el sector agropecuario, al menos en la capital del estado Delta Amacuro. Pequeños productores coinciden en que sus tierras son hurtadas constantemente, lo que los obliga a recolectar la cosecha antes del tiempo estipulado. Igualmente, la violencia se impone cuando los ladrones agreden y amarran a los trabajadores de las fincas para poder robarse todos los animales que puedan.

Los ganaderos plantean que el sector productivo se encuentra amenazado y no recibe apoyo de las autoridades, aun cuando el aporte de la actividad agrícola es mayor que el presupuesto asignado por el Ejecutivo Nacional. Exponen que todos los días sus compañeros comparten nuevas historias: secuestran a las personas y se llevan todo lo que hay en las fincas (motores, curiaras, cosechas, animales, etc.).

“Lo hacen (robar) porque saben que hay impunidad”, expresa Bruno, un productor agropecuario de la región, víctima del abigeato (hurto de ganado).

 

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Los agremiados de otras partes del país aseveran que las extorsiones y los robos a unidades de producción están acabando con su actividad productiva. En el Boletín del Instituto de Políticas Agrícolas de Fedeagro (IPAF) publicado en septiembre, el segundo vicepresidente de Fedeagro, Celso Montinel, denunció que en lo que va de 2016 se han dejado de sembrar 49.000 toneladas de vegetales entre el estado Guárico y el sur de Aragua, lo que representa entre 1 y 4 meses de consumo a nivel nacional.

José Luis Marín, presidente de la Unión de Ganaderos del Delta (UGADE) señala que en el estado se manejan noventa mil cabezas de ganado. “Cincuenta mil son bovinos y cuarenta mil son bufalinos, de los cuales estos últimos han sido presa fácil para el abigeo porque son animales dóciles, y por tanto se los logran llevar por lotes”, registra.

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Ganado bufalino en Tucupita, estado Delta Amacuro. Fotografía: Génesis Romero

Por otra parte, las estadísticas del Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (INSAI), según el censo realizado en 2014, arrojaron que en el estado había en existencia un total de 22.810 bufalinos y 68.752 bovinos. El jefe del Departamento de Salud Animal, Henry Rodulfo, explica que en la actualidad la cantidad de búfalos ha aumentado debido a su capacidad de reproducción mientras que el número de bovinos se ha mantenido.

Víctimas del abigeato

José Marín, quien también es representante de la Organización de Productores Bufalinos del Delta (Probudelta), reseña que a un compañero le robaron 250 animales en un solo viaje, y que gracias a la colaboración de los otros ganaderos pudieron recuperar el ganado. Sin embargo, esto no ocurre continuamente. Propietarios apuntan que lo que se roban es producto perdido, pues las fuerzas policiales no logran resolver el asunto.

 

Bruno dice que generalmente los habitantes de las comunidades aledañas van por las noches a conocer el estado de los animales y a ver qué se está produciendo. De esa forma llevan un control de lo que se podrán robar en una determinada temporada. “Si los perros ladran es porque hay gente caminando por las cosechas, aunque uno se asome y no vea a nadie”, comenta.

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Las noches son el momento idóneo para el abigeato. Por agua o por tierra los hurtos tienden a ser en horario nocturno. Fotografía: Génesis Romero

Claudio describe: “A partir de las 5 de la tarde va la gente desde Tucupita hacia la zona de las fincas, porque tienen el dato sobre dónde están y cuánto tiempo tienen las siembras. Cuando cae la noche aprovechan de robarse las hortalizas o frutos aunque aún estén tiernos”. Él expone que los hurtos se han vuelto una situación incontrolable y solo dejan incertidumbre y pérdidas económicas.

Los productores explican que retiran la yuca a los siete meses de haberla sembrado (se debería sacar luego de diez o doce meses de cultivo), porque sino asaltan todo. “Cuando percatas te han robado hasta cuatro maras, van otros más a la noche siguiente, va gente en carros, en motos, y ¿cómo lo evitas? Tantas personas con hambre y sin empleo…”, lamenta Bruno.

Jorge, un trabajador en el sector productivo, afirma que en su hato una banda de ladrones amarró a todos sus trabajadores, movilizaron el ganado, arrancaron parte de la cosecha y se llevaron hasta los tenedores de la casa.

Los obreros de las fincas manifiestan que no quieren seguir laborando en el sector porque sienten que sus vidas están en riesgo al momento de pernoctar y cuidar las propiedades. Marín relata que del asalto de unas tierras, resultaron afectados dos trabajadores, quienes pasaron dos días amarrados y desmayados en el lugar, hasta que los consiguieron en esas circunstancias y los trasladaron de emergencia al Hospital.

 

Los ganaderos revelan que un día la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y el CICPC detuvieron a una banda de atracadores, autores de un robo de ganado, pero los hurtos siguieron y luego descubrieron que los ladrones estaban libres nuevamente. Además, señalan que cuando acuden a los puntos de control más cercanos para pedir apoyo, los militares no pueden trasladarse porque sus carros están dañados.

Al final, todos concuerdan en que poner denuncias no vale la pena porque las autoridades no dan respuesta. Mencionan que cuando la policía o el CICPC capturan a los ladrones, estos no pasan mucho tiempo arrestados, pues estos hechos son considerados delito menor.

De acuerdo al artículo 455 del Código Penal, el delito de hurto calificado establece una pena de cuatro a ocho años de prisión. Mientras que el artículo 454 castiga con una cantidad comprendida entre cinco a veinticinco unidades tributarias al que sin estar debidamente autorizado para ello, haya espigado, rateado o rebuscado frutos en fundos ajenos.

A favor de la delincuencia, en contra de la población                                       

Un punto a favor del abigeato en la región es que el caño Manamo representa un límite con Monagas, por lo que a través de él los delincuentes evaden inconvenientes legales. El productor José Marín reseña que quien roba en Delta Amacuro, cruza hacia Monagas y no le ocurre nada porque cada estado tiene jurisdicciones diferentes. El mismo procedimiento aplica para esos casos dados en otras entidades.

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Vista del caño Manamo desde la Isla de Manamito, sector productivo. Fotografía: Génesis Romero

Marín agrega que muchas personas de la sociedad civil y autoridades justifican que la gente asalta las fincas por hambre, pero su consideración es que lo hacen para beneficiarse económicamente. “A veces andan como vendedores ambulantes de lo que se robaron en la carretera o en el centro de la ciudad a plena luz del día”, narra.

Los productores agropecuarios advierten que esta situación representa un riesgo para la salud de la población, ya que muchos de estos animales no están en condiciones de ser consumidos (no fueron vacunados ni se sometieron a un control sanitario).

Referente a esto, el censo de vacunación realizado por el INSAI de Delta Amacuro en 2014 arrojó que 22.496 bufalinos fueron vacunados contra aftosa y rabia, mientras que de los bovinos, 67.402 se vacunaron contra la aftosa y 66.672 contra la rabia.

Sin embargo, los miembros del Departamento de Salud Animal en el Ministerio para la Agricultura y Tierras (MPPAT) aclaran que en su momento no todos los ganaderos acudieron a las jornadas de vacunación, y afirman que durante el año 2016 no han llegado al Ministerio las vacunas dirigidas a los productores del estado.

Los representantes de Probudelta advierten que la producción bufalina ha mermado. “Durante los meses de agosto y septiembre más de tres mil animales fueron robados a los propietarios”, asegura el presidente de la Organización.

Por su parte, el MPPAT no incluye en sus estadísticas este ítem de pérdidas. No obstante, el médico veterinario del INSAI, Henry Rodulfo, enumera las dificultades en el sector productivo de Delta Amacuro: Brucelosis (enfermedad que afecta la fertilidad), trashumancia (transportar los animales de zonas húmedas a secas), el costo del traslado de las reses y la escasez de los medicamentos para los animales.

Denuncias inútiles                                 

Los propietarios de hatos denuncian que no hay políticas públicas que generen estabilidad al sector productivo. Plantean que ninguno de los planes de seguridad nacional ha resuelto la situación.

El presidente de UGADE comenta que a pesar de que se han reunido casi todos los días con las autoridades, tanto civiles como militares, no hay avances en el control del abigeato. “Los proyectos los presentamos nosotros. Actualmente estamos buscando estrategias para prepararnos. Se han puesto puntos de control y alcabalas en lugares claves, pero cuando atrapan a los asaltantes, los detienen por unas horas y al darles libertad estos buscan vengarse”, expone.

El futuro de la producción

Los productores manifiestan que las propuestas de las autoridades no tienen efecto. “Sugieren que hagamos acuerdos reparatorios, pero eso no es factible. Un compañero lo intentó, pagó 300 mil bolívares y al final el abigeo lo robó otra vez”, argumenta Bruno.

La Unión de Ganaderos del Delta indica que sus miembros tomarán acciones distintas con el propósito de controlar la situación, porque entre las autoridades los sucesos son calificados como delito menor y uno de los más afectados son los productores.

El presidente de UGADE delata que como resultado de la inacción de las autoridades, algunos han tomado la justicia por sus propias manos cuando descubren a los ladrones.

El sector productivo insiste en que la economía más grande que tiene el estado Delta Amacuro proviene del queso y la carne producto de la ganadería, por lo que exige incentivo, apoyo y fuerza gubernamental para trabajar en pro de la actividad agrícola.

 

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