Población bisexual venezolana se enfrenta al prejuicio

Esta orientacion sexual es vista como una etapa de experimentación o transición

Pride flag bandera Bisexual

Bandera del Orgullo Bisexual. Cortesia Manuel Escalona.

La confundida, el gay enclosetado, la promiscua, el infiel, la que está experimentado, el indeciso. Todas estas son ideas preconcebidas que nadan en la cabeza de la mayoría de los venezolanos cuando se menciona la palabra bisexual.

Según datos del Pew Research Center, para el año 2013, institución de investigación social estadounidense, 51% de la población venezolana encuestada aceptaba la homosexualidad. No existen cifras que describan el nivel de aceptación o rechazo a otras minorías pertenecientes a la población de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales e Intersexuales –LGBTI- del país.

La bisexualidad, que es -según Manuel Escalona, activista LGBTI- la atracción afectivo-sexual hacia personas de ambos sexos o géneros, se visualiza claramente en Venezuela claramente desde el prejuicio. La denominada, –por el diario español El País– “última minoría”, se enfrenta a la invisibilización, la duda y el rechazo a su identidad diariamente.

Los que no existen

“La bisexualidad es una orientación afectivo-sexual en sí misma, madura y con entidad propia” rezan las primeras páginas del folleto de bisexualidad del Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid –COGAM-. La frase intenta aclarar que la bisexualidad no es una fase de transición a la homosexualidad o de experimentación heterosexual.

De esta manera, este movimiento en Europa refleja que los problemas que afronta la población bisexual no sólo existen en Venezuela. El Orgullo Gay español de este año fue dedicado a la visibilización de la bisexualidad y la lucha contra la bifobia. Así, los activistas LGBTI españoles esperan atraer la atención hacia el tema.

Para Quiteria Franco, profesora de la Universidad Simón Bolívar y coordinadora general de Unión Afirmativa de Venezuela y la Red LGBTI, los bisexuales conforman uno de los grupos más invisibilizados dentro de la comunidad. Para ella la razón es que se les denota como viciosos o confundidos.

“Casi no se habla del tema y lo que no se menciona no existe”, explica Franco. Agrega que existen personas dentro de la comunidad LGBTI que creen que la bisexualidad es un invento de aquellos que no quieren asumirse como homosexuales.

Para Franco, las necesidades de las personas bisexuales no se conocen porque estas tienden a mantenerse en el anonimato. “Esto no pasa solamente con los bisexuales; pasa con todas las personas LGBTI”, dice la dirigente.

Este es el caso de Diego, un chico que no quiso revelar su nombre verdadero, pues su familia no sabe que es bisexual. Dice haberse dado cuenta de su orientación pues siente atracción hacia hombres y mujeres.

“Yo no siento que la pueda vivir abiertamente”, dice Diego. Su pareja –otro hombre- ha rechazado su bisexualidad. Por esto va a consulta con una sexóloga, que lo ayuda en el proceso de declarar abiertamente su orientación. Diego dice que no ha sentido rechazo por parte de otras personas a las que se lo ha dicho, “pero si veo que no es bien aceptado”.

La bisexualidad desde el activismo

El año 2016 ha traído algunos logros para la comunidad LGBTI venezolana. La elección de dos dirigentes del movimiento como diputados de la Asamblea Nacional, sumado al acuerdo de este mismo ente para conmemorar por primera vez en Venezuela el 17 de mayo como Día Internacional contra la Homofobia y Transfobia. Además, para la otra mitad del año, los activistas LGBTI cuentan con la promesa de la diputada Delsa Solórzano de impulsar en el senado el debate sobre derechos de la comunidad.

Edgar Baptista, coordinador del movimiento ProInclusión de Voluntad Popular y activista de derechos LGBTI, comenta que durante el año 2015 se hicieron unas charlas sobre temas de la comunidad. Luego de buscar por un mes a un dirigente bisexual que abordara el tema, el activista homosexual Manuel Escalona tuvo que encargarse de la actividad.

Según Baptista, la dirigencia bisexual dentro del movimiento es muy poca. Explica que la razón es que existe una doble discriminación; la que se da desde la población heterosexual y la que se vive en la comunidad LGBTI. “Esto empuja a los bisexuales al closet”, afirma.

Para Escalona, dirigente venezolano de la comunidad con experiencia en el activismo LGBTI español, esta discriminación se denomina bifobia. Este término engloba las actitudes de invisibilización, rechazo o irrespeto a la orientación bisexual.

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Imagen cortesia masquesalud.com

A pesar de esto, existen bisexuales que participan en las labores del movimiento LGBTI. Antonio Pérez, presidente del Centro de Estudiantes de la Escuela de Antropología de la UCV y parte del movimiento LGBTI, afirma que la bisexualidad es “una forma de vivir”. Aunque define el proceso de aceptar su orientación como “un infierno”, asegura que ahora vive abiertamente sin importar lo que piensen o digan los demás.

Desde la elección de Tamara Adrian como la primera diputada transgénero de la Asamblea Nacional venezolana, Pérez considera que los trans han sido más atacados, mientras que los bisexuales “pasamos por debajo de la mesa”. El dirigente estudiantil explica que a pesar de que hay discriminación hacia su orientación en la comunidad LGBTI, ha disminuido por un trabajo interno de visibilización.

Pérez dice que cuando comenta que es bisexual frente a personas que no forman parte de su grupo de amigos puede recibir muestras de asco. Considera que los heterosexuales que no aceptan que su orientación exista los ven como “una competencia, una amenaza, o como los indecisos, los desubicados”. Sin embargo, agrega que como dirigente estudiantil, el ser abiertamente bisexual es una ventaja. “Mientras más me aferre de eso para hacerlo mi fuerte, no me pueden atacar”. Asegura que el ámbito universitario es mucho más diverso y abierto, aunque aún existan personas que discriminen.

El dirigente cree que la razón del rechazo es que se vive en una “burbuja heteronormativa” – término que según el Bloque Alternativo de Revolución Sexual es un proceso que establece la creencia en que las relaciones heterosexuales equivalen a la única manera correcta de ser humano-. En su experiencia, es más difícil para un hombre que para una mujer ser bisexual, pues dice que una mujer con otra mujer “se ve más normal”.

La heterosexualidad es la norma

“Para los chicos es más difícil porque la imagen del hombre es muy frágil”, dice Ana, una estudiante de la Universidad Simón Bolívar que no quiso dar su nombre real pues su papá no sabe que es bisexual. A pesar de sentirse atraída por hombres, la primera relación que tuvo fue con una chica durante el bachillerato.

Ana dice que no fue difícil aceptarse como bisexual pero que lo más complicado fue decírselo a su mamá. Sin embargo, comenta que con el tiempo la situación fue mejorando. “Ahora le puedo decir que voy a salir con este muchacho o que estoy con una chica”.

Ana ha tenido relaciones largas solo con mujeres – su último noviazgo terminó hace 6 meses- pero en lo que va de año ha salido con un hombre. Dice que ahora recibe comentarios de sorpresa pues todo su entorno está acostumbrado a verla con chicas.

Susana Medina, psicóloga social de la Asociación Civil de Planificación Familiar PLAFAM, explica que estas conductas dentro y fuera de la comunidad LGBTI, responden a una manera de pensar en la sexualidad binariamente. Esto hace difícil entender la bisexualidad como una orientación valida. Comenta que desde la psicología, la sexualidad se ve como un espectro o una escala.

Según la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de España – FELGTB-en su “Argumentario de Bisexualidad”, el pensamiento occidental ha categorizado la afectividad y la atracción sexual bajo la etiqueta orientación sexual. Esta manera de ver la sexualidad como una dicotomía “cierra la puerta a todo tipo de diversidad que pueda existir entre términos contrapuestos”.

Soy Bisexual, pero no soy.... Video cortesía Buzzfeed.

Medina considera que la discriminación desde miembros de la comunidad se debe también a la identidad endogrupo. Este es un proceso que se da en las minorías como medida de protección, en que se identifican las características que lo definen,  por la cual se produce un rechazo a aquel que es diferente.

“La discriminación existe en cualquier grupo minoritario” explica la psicóloga. Esto se genera por el estrés que causa pertenecer a estos grupos, como consecuencia de los estereotipos, el rechazo y la invalidación. Medina dice que estas minorías tienen que marcar la diferencia para protegerse, y en el caso de la comunidad LGBTI, los bisexuales son los más afectados, pues tienen una posición variable.

La mujer bisexual: fantasía erótica

Para la socióloga Yndira Silvera, el rechazo a la bisexualidad –o a cualquier forma de diversidad- tiene un componente cultural que proviene de las enseñanzas patriarcales. Silvera explica que desde este sistema de organización política, social y económica, en el que la figura del hombre ejerce la autoridad, la sexualidad se ve desde lo íntimo, por lo que el tema no se maneja de manera integral.

La socióloga indica que las personas pertenecientes a la comunidad LGBTI también tienen este sistema de creencias, por lo que es normal que al principio rechacen todo lo que se vea distinto a lo que culturalmente debe ser. “Las personas sexodiversas no escapan a la cultura”, explica. Sin embargo advierte que no se puede generalizar; no todas las personas de la comunidad discriminan a los bisexuales.

Silvera explica que en los últimos años se han hecho esfuerzos desde el lado activista LGBTI para vencer estos prejuicios. Considera que los homosexuales son más aceptados porque fueron el primer grupo sexodiverso en salir a luz. Dice que la aceptación de realidades distintas a lo preconcebido como normal se va dando en procesos paulatinos, en los que se rompe con el sistema de valores.

Dos Variedades: Corto sobre bisexualidad. Video cortesia FELGTB.

Para Elisa Castro, Secretaria de Reivindicaciones de la Escuela de Antropología de la Universidad Central de Venezuela, la mujer bisexual está sexualidada, y se le ve como una fantasía masculina. “No entienden que nos gusta amar a otras mujeres, no solo tener sexo con ellas”.

Elisa dice que las personas asumen que es una chica heterosexual buscando experimentar o una “lesbiana de closet”. Para ella, el proceso de aceptarse como bisexual duró años, en los que se sintió confundida y perdida por comentarios de su entorno. Sin embargo, agrega que ahora está segura de su orientación.

Castro comenta que durante este proceso consideró suprimir la parte de sí misma a la que le atraían mujeres. Confiesa que, como muchos otros dentro de la comunidad bisexual, pensó “ojala fuese heterosexual. Eso haría mi vida mucho más fácil”.

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Un comentario

  1. A mi parecer, no toda la población bisexual que no ha ‘salido del clóset’ en nuestro país se le puede etiquetar con que no ha salido de tal por miedo a que la sociedad venezolana heteronormativa pueda demostrar su capacidad de rechazo ante los gustos propios de tal persona. A veces las personas solo no sienten el deseo de expresar abiertamente cosas privadas como a veces se le considera a la sexualidad. Algunos son cerrados no por miedo, otros quieren demostrarse abiertamente, y ninguno es un problema; el problema es el cerebro lleno de mierda que propagan la LGBTfobia en todo el país.

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