Nihongo, un idioma que crece en Venezuela

Alumnos y profesores de japonés consideran que el manga y el ánime han sido indispensables para atraer a nuevos estudiantes del idioma. Actualmente hay más de 20 academias reconocidas por la Embajada de Japón que dictan clases en el país. Caracas y Maracaibo son las principales ciudades para la enseñanza

Reportaje
Estudiantes del Nihongo Kyoushitsu de Caracas. Foto: Facebook del NKC

Por José Manuel Iglesias

En el año 1928 Seijiro Yazawa se convierte en el primer ciudadano japonés en llegar al país. Hoy, a más de 85 años de esa inédita visita que abriría la brecha diplomática para el intercambio socio-cultural entre las naciones, Venezuela goza de un creciente grupo de jóvenes entusiastas que se interesan por la cultura de esta nación y desean aprender el Nihongo (idioma japonés) debido a la influencia de contenidos como manga y ánime, que ven principalmente por internet.

El fundador y director de la Academia Goen Maracaibo, Shigeki Yamada, señala que la enseñanza del japonés en Venezuela está indirectamente ligada a la aparición de estas expresiones culturales en el entorno cotidiano: “La inquietud por conocer la cultura japonesa comienza, en la mayoría de los estudiantes, a través del manga y el ánime”. Yamada asegura que todo inició como un “encuentro casual” (eso significa Goen), pues diez muchachos lo contactaron e insistieron en que les diera clases. Cinco años después de su creación, la Institución es la más grande de Venezuela: cuenta con 120 alumnos y un staff de más de diez profesores.

Estudiar
El japonés es un idioma complejo. Imagen por: desmotivaciones.es

Junto a Goen, existen alrededor de 20 escuelas del idioma japonés en todo el país y otra gran cantidad de profesores, nipones y venezolanos, que actualmente se encuentran dictando clases en academias o de forma privada. De ello puede dar fe Ysabella De Angelis, estudiante del Nihongo Kyōshitsu de Caracas (NKC), quien inició su formación en el japonés hace casi una década, a la edad de 13 años. “Desde pequeña mostré interés por las animaciones japonesas que pasaban en la televisión y mi abuela me sugirió que comenzara a estudiar el idioma. Se lo comenté a mis padres, ellos aceptaron y me inscribí en el NKC”, expresa.

La joven asegura, además, que al conocer la cultura y las características propias de la sociedad japonesa comenzó a sentir admiración por Japón. Por otro lado, se encuentra su compañero de academia Satoru Díaz Nakada, un joven de 19 años de edad que está en ese mundo desde muy pequeño debido a su origen familiar.

Satoru es lo que se conoce como un Nikkei, nombre que se les otorga a los descendientes de emigrantes japoneses. “Al principio yo veía el estudiar japonés como una obligación, pero al pasar el tiempo me di cuenta de las ventajas del idioma. Conocer otra lengua es una puerta hacia el mundo, eso fue lo que me motivó a seguir estudiando”, relata Nakada, quien indica que su decisión no está influenciada por el manga y el ánime, ya que no es un ferviente seguidor de esos contenidos.

La enseñanza del idioma en Venezuela data de 1967, cuando se fundó el Colegio Japonés de Caracas con el objeto de recibir a los hijos de los empresarios y diplomáticos nipones que venían al país. Desde allí empezó un leve pero constante proceso de instrucción formal que ha arrojado resultados. Shingo Nozawa, encargado del Comité Organizativo Venezolano del Examen de Suficiencia del Idioma Japonés (JLPT), afirma que la mayoría de las personas que presentan la prueba son venezolanos entre 17 y 18 años.

El JLPT, prueba anual que mide el nivel de conocimientos del idioma japonés, se realizó en la Universidad Simón Bolívar el pasado domingo 3 de abril y contó con la participación de 301 personas. “Muchos entusiastas que quieren aprender el idioma japonés es porque desean entender esa animación en su estado original, sin subtítulos ni doblaje”, aclara Nozawa.

Pero así como hay quienes van a la academia, hay otros que intentan aprender por sus medios. Tal es el caso de Néstor Amaya, un estudiante universitario que desde joven se involucró en el mundo del ánime y desarrolló pasión por el idioma. Su transcurrir se ha visto obstaculizado por varias razones, pero mantiene su interés por aprender.

Disfrute de la entrevista completa aquí:

El Embajador del Ánime

La realidad del Nihongo en Venezuela es muy variada, y su difusión se está potenciando por varios matices culturales. Admiración por la sociedad japonesa y su historia, la práctica de artes marciales y los programas de becas del gobierno japonés son otros factores que han favorecido el auge del movimiento nipón en Venezuela, según palabras de Byron Barón Valero, fundador de Contactojapon.com: un portal web que da a conocer los valores del país oriental en territorio venezolano.

No obstante, el ánime y el manga son los productos que introducen la esencia de lo que significa Japón fuera de sus fronteras y es algo de lo que la diplomacia japonesa es consciente. Desde el 2008, las diferentes embajadas niponas alrededor del mundo nombraron a Doraemon, un personaje icónico de la serie homónima, como el Embajador del Ánime, medida que entró en vigencia para Venezuela el 19 de marzo de ese mismo año. La finalidad era clara: transmitir al mundo lo que los japoneses piensan, su forma de vida y el futuro que anhelan construir a través de sus dibujos animados.

Doremon
Ceremonia de nombramiento del Embajador del Ánime. Foto: Embajada del Japón en Venezuela

Teniendo un marcado objetivo y seguidores a nivel nacional, no es de extrañar que el ánime y el manga hayan calado dentro de la sociedad venezolana. Desde la Antropología de la Comunicación, el especialista Rubén Peña sugiere que las personas que consumen información con fines de entretenimiento inconscientemente bajan sus barreras culturales y se ven expuestos a un mecanismo de penetración cultural. Para Peña, esos contenidos nipones muestran un alto componente de nacionalismo y elementos simbólicos de su sociedad. “Te venden un patrón cultural que internalizas para hacer tuyo”, puntualiza.

En el libro Japón en perspectiva, el actual Embajador del Japón en Venezuela, Tetsusaburo Hayashi, explica que algunos venezolanos van transformando su cultura al agregarle elementos que aprenden del país asiático. “Hay muchos jóvenes y adolescentes que han profundizado el entendimiento e interés en Japón, la cultura japonesa en general, el idioma japonés por la oportunidad de ser amantes del ánime y el manga, y hay varias organizaciones que se han establecido por ellos”, asegura.

Idioma y cultura, dos caras de una misma moneda

Poder medir el impacto real que una cultura tiene sobre la otra, puede volver el panorama algo difuso. Sobre todo en el caso venezolano en lo que respecta a la injerencia de la cultura japonesa. Sin embargo, la clave del embrollo resulta ser la más sencilla: el idioma. Para Nozawa, ese auge se expresa en números: “El incremento de participantes que presentan la JLPT es de 30 a 60 personas por año”.

Aunque en la práctica esto no parezca repercutir, la prueba no sólo da cuenta de un grupo de personas que saben japonés, sino que además indica que hay venezolanos capacitados para enseñar esos conocimientos. Tal es el caso de Michel González, profesor del idioma japonés y fundador de la academia Panda Gakuen, ubicada en Maracay. Nacida en el 2010, la academia ha visto a más de 200 alumnos en sus salones.

Panda Gakuen
Estudiantes de Panda Gakuen. Foto de Twitter: @Pandagakuen_m

Como muchos otros lugares de la enseñanza del Nihongo, la base fundamental para enseñar el idioma está atada a la cultura. González comenta que su escuela recibe aspirantes a partir de los 14 años, por la dificultad y exigencia del japonés. Los interesados son entrevistados y en la planilla de inscripción deben responder unas preguntas referidas a sus gustos musicales, ánimes y mangas favoritos y qué los motivó a estudiar.

“A partir de esas respuestas, se preparan contenidos, ejercicios y clases. Así los chicos ven reflejada su pasión mientras aprenden el idioma”, señala González, cuya atención no sólo se restringe al espacio físico del aula sino que también dicta clases y da tutorías online. Una metodología similar tiene Wannesa Suárez, otra venezolana que actualmente da clases en Puerto Ordaz en la institución Nihongo no Kai, de la cual es fundadora. Ellos dos son parte de ese grupo de Senseis (profesores) venezolanos que actualmente imparten los conocimientos de esta cultura en las diferentes academias que existen en al menos 10 estados del país, donde Maracaibo y Caracas resultan ser los grandes epicentros del fenómeno.

El ánime llegó a Venezuela en la década de los 70’ con pocas series, hasta que a mediados de los 90’ tuvo un fuerte apogeo que, sumado a la tecnología, no se ha detenido. El antropólogo Peña entiende el fenómeno por etapas de necesidad, pues una vez la persona se ve expuesta al ánime, pasa a leer manga y luego va al idioma para tener un mayor dominio y comprensión de aquello que le gusta. Sin contextualizar a través de la cultura no se puede enseñar bien el nihongo, señalan González y Suárez, quienes además creen que conocer otras ideologías sirve de inspiración para que los jóvenes venezolanos tomen esos buenos ejemplos y los apliquen en sus vidas.

Desde la visión de Peña, ese mecanismo de penetración cultural es sorprendente. “Terminas empapándote y siendo arropado por la cultura japonesa. Eso cambia tus patrones de consumo, cómo estableces tus relaciones y la forma de ver el entorno”, asegura el especialista, que está convencido de que existe un cambio en los hábitos de las comunidades seguidoras de estos contenidos.

En sinergia con Japón

Sasaki Yosuke, Agregado Cultural de la Embajada del Japón en Venezuela, considera que la mayor parte del trabajo de difusión de las tradiciones niponas en el país es gracias a los propios venezolanos. Los agentes, como él los llama, son todas aquellas personas relacionados con alguna actividad típica del país asiático: idioma, origami, artes marciales, ceremonias del té, cocina, entre otras. “Desde la Embajada damos un apoyo institucional y organizativo para todo tipo de eventos, pero lo más importante es la labor diaria que las asociaciones de venezolanos realizan para dar a conocer la cultura de mi país”, señala.

Iconos
Íconos culturales de Japón. Imagen por: freepink.com

El diplomático es optimista con esa divulgación y afirma que el ánime es uno de esos factores que ha acercado a ambas culturas. Y aunque no tiene un indicador estadístico para comprobar el impacto que eso está teniendo, Yosuke dice percibir en su cotidianidad el arraigo que sus tradiciones están teniendo dentro de Venezuela. Asegura estar entusiasmado con las personas que estudian nihongo, ya que para él el idioma es “esa puerta que da a conocer lo que significa Japón como sociedad”.

Es por ello que, ante un fenómeno que pareciese estar cobrando fuerza poco a poco, muchos de los senseis consideran el interés de los adolescentes y jóvenes venezolanos como algo positivo. Ya la cultura nipona no se limita al típico sushi, ahora abarca su música, sus telenovelas, su manera de vestir y su idioma. Al igual que cuando Yazawa pisó el suelo nacional, el ánime y el manga dieron los siguientes pasos para unir a un par de culturas lejanas que ahora se presentan en una realidad conjunta. Como exclama Shingo Nozawa, “cualquier movimiento grande se empieza por el primer paso, así sea pequeño. Y el idioma es parte fundamental para eso”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s