audio Juego de Tronos es una cátedra de política

Especialistas aseguran que hay similitud entre la serie y la política real. Esto estaría convirtiendo a la serie en un difusor de la realidad política, gracias a la inmensa popularidad con la que cuenta a nivel mundial.

Por Mariano Puigvert

 

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Juego de Tronos está basado en un conflicto histórico de la edad media: la Guerra de las Rosas. «La política de entonces se le parece y la de ahora, no es tan diferente», afirma la internacionalista, Irina Vásquez. Foto: Times

Juego de Tronos o Game of Thrones, toma lugar en un mundo que recuerda a la Edad Media, donde se desarrollan conspiraciones y ocurren batallas entres nobles y caballeros, todas con una única finalidad: ganar poder y determinar quien se sienta en el Trono de Hierro y gobierna sobre los 7 reinos de ese continente ficticio llamado Westeros. No obstante, la trama de la serie gira en torno a algo nada ficcional: la política, puesto que se centra en una competencia por el por el poder, un juego que se parece mucho a la política real.

Que la exitosa serie de HBO «es eminentemente política» es algo que ya decía hace unos meses Sophie Turner, actriz que interpreta al personaje de Sansa Stark, heredera de una de las grandes familias de ese mundo feudal. «Se habla de la existencia de una especie de Estado, muy proclive a quebrarse en tanto que está compuesto por siete reinos y cada estado tiene un señor que busca ascender pero siempre tratando de mantener la unidad los mismos», explica Carlos Felipe Castañeda, abogado y Magister en Ciencias Políticas.

Más aún, la serie serviría como un vehículo para concientizar a la audiencia acerca de las realidades de la política, opinión que suscribe el político español, Iñigo Errejón Galván, cuando afirma en el ensayo que escribió para el libro Ganar o Morir: «Por su popularidad e impacto, sus definiciones sobre la política van a sedimentar mucho más en nuestras sociedades que ninguna clase o libro de ciencia política».

La política como trasfondo

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Las Casas (Familias gobernantes) del mundo de Juego de Tronos. Cada una cuenta con un símbolo y un lema. Foto: Flirck

Lejos de ser una oda romántica e idealizada historia caballeresca, Juego de Tronos realza el rígido sistema feudal imperante en su mundo y cómo se dan las turbulentas relaciones de poder. «En el caso de Game of Thrones el orden feudal está muy vivo», asegura el politólogo y profesor de la UCAB, Sebastián Cova.

El feudalismo fue un sistema político que caracterizó a Europa entre los siglos X y XV, el cual se basaba en las lealtades. «Es una de las pocas series que te referencia lo feudal, donde se ve el pacto de feudo-vasallaje. Eso lo ves cuando Robb Stark convoca a los vasallos del norte», explica Cova, quien también recalca que en el sistema feudal, no solo el rey contaba con vasallos, sino que sus vasallos podían a su vez también tener los suyos propios.

Pero en ese escenario feudal, también se presentan otros elementos políticos. Entre ellos, está lo que señala el internacionalista, Luis Francés, como: «el peso de los intereses por sobre los sentimientos, por sobre la ética, por sobre cualquier sentimiento moralmente aceptable». Según Francés, quien también es militante del partido venezolano Primero Justicia, la serie destaca por la cruda representación que hace de la política y recalca: «Si entendemos a la política como un juego de poder, lo que vemos en Game of Thrones califica como tal».

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Parte del cast de la serie. Foto: HBO

A todo esto, se puede sumar la presencia de otro elemento político como lo es el sistema esclavista que persiste en las Ciudades Libres del mundo de Juego de Tronos. Ante ello, la pretendiente al Trono de Hierro en el destierro, Daenerys Targaryen, cuan Simón Bolívar, vocifera en el nombre de la libertad y los conduce  a una guerra. Luego, cuando su principal consejero, Tyrion Lannister decide negociar para ponerle fin al conflicto, el acuerdo que propone es un plazo de 7 años para sustituir la esclavitud por otro sistema. Entiéndase: Tyrion plantea una desintegración parcial del sistema esclavista, similar a la propuesta del presidente norteamericano Abraham Linconl durante la Guerra de Secesión.

La presencia de tantos aspectos propios de la historia y la política en la serie, no es gratuita. El autor de los libros en los que se basa la serie, George R.R. Martin, reconoció haberse inspirado en momentos de la historia universal para dar forma al mundo de Game of Thrones. De ahí que el político español, Pablo Iglesias en su libro, Ganar o Morir, va más allá y afirma lo siguiente: «En Juego de Tronos, la política no es un telón de fondo o una posible lectura implícita, sino el corazón mismo de la trama».

¿Realidad o ficción? Maquiavelismo, realismo… política

En el mundo real no hay dragones y la humanidad dejó de usar espadas para la guerra hace mucho. Aun así, la serie parte de elementos reales, de hecho, Juego de Tronos está basado en un conflicto histórico de la edad media: la Guerra de las Rosas. «La política de entonces se le parece y la de ahora, no es tan diferente», afirma la internacionalista, Irina Vásquez y añade: «se puede hacer una comparación directa entre las realidades y políticas de cualquier país, con el mundo de Juego de Tronos».

Cuando el primer ministro australiano Malcolm Turnbull, ascendió al poder en 2015, uno de los periódicos más reconocidos de su país, El Advertiser, se apresuró a comparar lo ocurrido con Juego de Tronos. El portal alegaba que el nuevo Jefe de Gobierno había llegado al cargo a través de maromas parlamentarias y de paso, sacando del poder al que hasta entonces había sido el líder de su propio partido.

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Representación de los Símbolos partidistas de Ed Miliband (líder de oposición) y David Cameron (ex-primer ministro británico) a manera de estandartes que se asemejan a los de Juego de Tronos. Foto: Times

La lucha de poder entre Uribe y Santos en Colombia, o el drama británico del Brexit y de la renuncia de David Cameron, también han sido comparados con la serie. Al respecto, el abogado Carlos Felipe Castañeda asegura que si bien no hay juegos de tronos en el mundo real que sean 100% iguales a la serie: «Hay elementos que sí están presentes en la política moderna y uno es el conflicto sucesorial para las posiciones de poder. La idea de quién debería ser el sustituto en determinados sistemas políticos cuando ya el líder no está».

Irina Vásquez también rescata que el ejercicio político de muchos personajes de la serie es eminentemente moderno: «Personajes como Cersei y Daenerys se acercan a la política feudal, pero sus negociaciones y formas de ejercer el poder se asemejan a la política actual». Otros personajes como Varys, Littlefinger y Tyrion también cumplen con el perfil típico de políticos modernos, negociando bajo cuerda y emprendiendo acciones no necesariamente del todo morales. «En la realidad, hay contratación de mercenarios para matar gente en África, para salir de gobiernos, y esto lo hacen los gobiernos democráticos. Lo que cambia es la percepción. En la era feudal se hacía como una prueba de fuerza. Ahora, lo que cambia es lo que llega al público», remata Vásquez.

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Las comparaciones entre los líderes del mundo y los personajes de la serie están a la orden del día. Foto: Quora

El patriarca de una de las 7 grandes familias de Westeros, Tywin Lannister es otro personaje que da para comparaciones. Usuarios del foro Quora le asemejan al presidente ruso, Vladimir Putin, por ser ambos fríos e implacables. En cambio, el abogado Carlos Felipe Castañeda lo compara con Hugo Chávez y Fidel Castro. «Él se puede asociar a ellos en el sentido de que una vez ausente ese personaje que todos seguíamos, ese personaje que era el punto de coacción de un grupo de poder; ya no hay motivos para que permanezca la unidad del mismo», explica el también profesor de Ciencias Sociales de la Universidad Simón Bolívar.

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«Tywin Lannister entendía que el orden feudal era sumamente inestable y sabía que la mejor manera de ganar era picar adelante» -Sebastián Cova, politólogo. Foto: HBO

Tywin es el arquetipo de político implacable, que sólo vela por sus intereses. No obstante, eso es algo común en la serie y el propio actor que interpretó al personaje no dudó en recalcar:  «comparado con otros personajes, Tywin no resulta tan despiadado. Sólo defendía sus intereses». Y en efecto, cuando Ramsay Bolton mata a su propio padre y a su medio hermano, lo hace para asegurarse la posición de Guardián del Norte. Si Littefinger ha traicionado a la tercera parte de todos los personajes, lo ha hecho por su conveniencia y así seguirían los ejemplos.

En el libro, Ganar o Morir, Pablo Iglesias señala que la visión política predominante en la historia de Juego de Tronos es el realismo: una corriente que parte del principio de que todo el mundo tiene intereses y todos hacen lo necesario para imponer sus intereses sobre los demás. «Es algo que sigue muy presente en la política actual, la obtención del poder mediante el uso de la fuerza y la guerra, esa visión de la política aún no ha sido vencida por la sociedad», asegura el abogado Castañeda.

La serie evidencia como la única manera de supervivencia en semejante contexto político es el maquiavelismo. Cuyos preceptos se basan en que las acciones no están sujetas a los códigos éticos ni morales típicos del cristianismo. Sin embargo, esto no implica la destrucción de todos, por cualquier medio. El propio Nicolás Maquiavelo explica en su libro, El Príncipe, que parte del accionar que debe tener todo político que desee gobernar es negociar cuando es necesario. «En ese sentido, Cersei Lannister no es maquiavélica. Tywin Lannister sí, porque sabe cuándo ceder», explica el politólogo y agrega: «Maquiavelo te dice que es preferible ser temido que amado. Pero eso tiene un límite. Si como Cersei, tu vuelas una calle porque te insultaron, la gente va a decir ‘pinga yo mejor me largo de aquí’».

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Personajes de la historia de Juego de Tronos. De izquierda a derecha: Daenerys Targaryen, Tyrion Lannister, Jon Snow, Lady Ollena y Petyr Baelish. Foto: HBO

En suma, el maquiavelismo es saber negociar y saber atacar, cada uno cuando es conveniente y eso a su vez es política. «La política es todo lo que se hace para evitar llegar a la guerra. En Game of Thrones se quiebra la política al principio, se pasa a la guerra y hay actores que buscan zanjar el conflicto», dice Cova. El politólogo remarca que la consecución de objetivos políticos se realiza por los medios que sean necesarios y es una práctica vigente en nuestro mundo.

Una progresiva identificación

Con más de 13,4 millones de espectadores (sin contar la audiencia de Internet), Juego de Tronos es la serie más vista de HBO desde Los Soprano, según mediciones de la propia cadena. Para la mayoría de entrevistados, al principio la serie no engancha por su contenido político. Esto lo confirma Daniela Marcano, seguidora de la serie que asegura que lo que le atrapó fue lo bien trabajado de los personajes y «el hecho de que arrojaran a un  niño por la ventana en el primer capítulo».

Otro seguidor de la serie, David Ramírez, asegura que en su caso, la serie actúa como una suerte de evasión política. «Agrada sentir que estás en los pies del poderoso. Que es algo que no pasa en la realidad para los venezolanos, porque en la realidad eres impotente ante lo que te ocurre», expresa el espectador.  

«No creo que el trasfondo político sea algo que llame a las personas a ver Juego de Tronos. Más bien diría que, conforme avanza la serie, las personas comienzan a asociar lo que ven con su propia realidad» explica Luis Francés. También reconoce que la población que ve juego de tronos es políticamente más despierta y no es coincidencia que en el libro Ganar o Morir se afirme que los países donde más popularidad ha alcanzado la serie son los países más afectados por la crisis económica de 2008 o por procesos políticos traumáticos. «Así funciona la política» dice Irina Vásquez y con Juego de Tronos, eso es lo que todos obtienen: una mirada cercana a la política, que salvo espadas y dragones, se asemeja mucho a la real.

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