Escasez e inflación atentan contra la dieta del venezolano

La población está consumiendo solo carbohidratos y grasas

Entre 50 y 80% se ubica la falta de alimentos, mientras que el aumento general de precios está por el orden de 15 y 20% mensual, lo que el Gobierno trata de enfrentar con un programa de venta de bolsas solidarias 

María Rivas, sacrifica una de sus tres comidas diarias para garantizar el desayuno, almuerzo y cena de sus pequeños. Su bajo poder adquisitivo y la dificultad para conseguir los productos básicos han limitado su alimentación.

“He rebajado dos kilos en menos de cuatro meses”, confesó Rivas, quien vive con su esposo y sus tres hijos, menores de 11 años, en el urbanismo Ciudad Betania de Ocumare del Tuy, en el estado Miranda.

La realidad de Rivas coincide con un estudio elaborado por la Universidad Simón Bolívar (USB), la Universidad Central de Venezuela (UCV) y la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), en 2015, titulado Encuesta de las Condiciones de Vida del Venezolano” (ENCOVI), el cual reveló que 12,7% de la población venezolana está haciendo dos o menos comidas al día.

La consulta también determinó que 76% de la población tiene un ingreso que la ubica por debajo de la línea de pobreza y, de ese porcentaje, más de la mitad está en pobreza crítica, “lo que quiere decir que no le alcanza ni siquiera para cubrir la compra de comida”, a juicio del economista Orlando Ochoa.

El panorama no resulta nada alentador, si consideramos que la escasez de alimentos supera la barrera del 50%, según una publicación del diario “El Nacional”, mientras la inflación se ubica actualmente entre 15 y 20% mensual, de acuerdo a las cifras que maneja el economista Ochoa.

¿Qué está comiendo el venezolano?

Una sana alimentación es aquella que aporta todos los nutrientes que necesita la persona para poder desarrollarse, crecer y expresar al máximo su potencial humano. “Se caracteriza por tener proteínas, carbohidratos, grasas saludables y vegetales y frutas, que proveen vitaminas, minerales, fibras y antioxidantes al individuo”, explicó el nutricionista Pablo Hernández.

Piramide. ¿Que come el venezolano. Fuente Slide Share
Fuente: SlideShare

Sin embargo, según Hernández, hoy en día la alimentación de los venezolanos se basa en carbohidratos y grasas. “Éstos aportan calorías, pero no los nutre completamente. Por otro lado, hemos visto que no tienen la inclusión de frutas y vegetales en sus dietas, especialmente las clases más pobres”, alertó el nutricionista, quien ha hecho varios estudios sobre el tema, a propósito que es colaborador de la fundación Bengoa y el Observatorio Venezolano de la Salud.

María Rivas, no consume carne todos los días, debido a la escasez y a que su ingreso mensual no le permite adquirir esta importante proteína que se cotiza actualmente sobre los Bs. 4.000. “Anteriormente, por lo menos cuatro veces a la semana comíamos carne, ahora muy poco”, reveló la ama de casa, quien ante la falta de este producto ha recurrido a la sardina.

Para el nutricionista Hernández, la falta de proteínas en la dieta del venezolano es grave, pues representa un gran déficit en la alimentación. “Ya se está viendo la desnutrición proteica y calórica en los niños pequeños, producto de la ausencia de este nutriente indispensable, no solo para formar músculos, sino también para los huesos. Si esto no se corrige, la población infantil puede presentar problemas con la estatura o con la talla definitiva en los años venideros. En el caso de los adultos, ocasiona bajas reservas musculares y de grasa”, explicó el profesional.

Por su parte, la nutricionista Ana García alertó que este desorden alimenticio puede generar además problemas de obesidad en los venezolanos. “Una persona con sobrepeso puede estar malnutrida, ya que no ingiere alimentos de buena calidad. También puede ocurrir que el individuo coma grandes cantidades de comida, porque está cargado de mucho estrés”, acotó.

La profesional destacó que la mala alimentación en los niños puede afectar directamente su rendimiento escolar y su vida cotidiana.

Al ser consultado sobre la alerta que vienen haciendo los nutricionistas en cuanto a la falta de proteínas en la dieta del venezolano, Robert Espinoza, Analista 1 de la Gerencia de Estudios Socialistas de Mercal, adscrita al Ministerio del Poder popular para la Alimentación, señaló que, en convenio con algunas empresas trasnacionales, el gobierno está importando pescado, el cual llega a la población mediante las ferias que implementa Insopesca.

El funcionario público también aseguró que la población venezolana se está alimentando mejor que en años anteriores y atribuyó los porcentajes de obesidad al alto consumo de comida rápida en establecimientos de franquicias extranjeras.

Sustitución de alimentos

Debido a la escasez de comida, los venezolanos han tenido que ingeniárselas y reemplazar unos alimentos por otros.

El nutricionista Hernández calificó de ventajoso que el venezolano esté supliendo los productos alimenticios ante la crisis, aunque hizo algunas advertencias. “Para la sustitución de proteínas podemos combinar granos con cereales y obtenemos un resultado tan bueno como el pollo. Los granos son una opción importante porque son bastante rendidores, a diferencia del pescado o la carne”, indicó.

Así mismo, fue enfático al señalar que las proteínas no se pueden eliminar por completo de la dieta alimenticia, “ya que son absolutamente necesarias para el crecimiento, desarrollo y buen desempeño del organismo humano”, es por ello que recomienda consumirlas, así sea en pequeñas cantidades.

Otro de los rubros que han sustituido los venezolanos es la harina de maíz precocida por yuca, ñame, ocumo, batata o plátano, entre otros. “La arepa no puede faltar en el desayuno, así que he aprendido nuevas recetas para garantizar este plato en mi mesa. Aunque lleva un poco más de tiempo, el procedimiento es muy fácil y quedan muy ricas”, manifestó la ama de casa, Mairelin Hernández.

Sustitucion de alimentos. Fuente Diario Avance.
Fuente: Diario Avance

El nutricionista Pablo Hernández reconoció los nutrientes que posee la harina de tubérculos, no obstante, mostró su preocupación por el bajo consumo de harina de maíz precocida, “tomando en cuenta que es la principal fuente de hierro en la población venezolana”.

“Si no estamos comiendo proteínas y además no tenemos el hierro de enriquecimiento, estamos en una situación de déficit importante de este mineral. Se puede hacer la sustitución para rendir más el producto, pero también debemos tratar en lo posible de adquirir las mejores fuentes de energía”, recomendó.

El pan de cada día

Según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas – FVM), el costo de la canasta alimentaria se ubicó en 142 mil 853 bolívares a finales de marzo, lo que implicó un aumento de 17,1%, en relación al mes de febrero.

El Cendas también publicó en su informe que todos los productos de la canasta alimentaria aumentaron considerablemente. La leche, los quesos y huevos ascendieron un 8,3%; la mayonesa un 62,9%; el café un 55,7%; el azúcar y la sal 59,7% y las carnes un 6,4%.

Aumento. El pan de cada día. Fuente Notilogía
Fuente: Notilogía

Al ser consultado al respecto, el economista Orlando Ochoa calificó de exorbitante la inflación venezolana, “más aún si la comparamos con la de países vecinos, la cual es de 2 a 5% anual”.

En su informe, el Cendas menciona que, de los 58 rubros de la canasta alimentaria, 24 están escasos, lo que representa un 41,37% de los artículos. Atún enlatado, pollo, carne de res, leche en polvo, huevos, arroz, café, caraotas, lentejas, azúcar y margarina, desaparecieron de los anaqueles y son los más buscados por los venezolanos.

Bolsas solidarias

El gobierno venezolano ha implementado las llamadas bolsas solidarias, para enfrentar la situación económica y la escasez de alimentos que afectan a las familias venezolanas. Se trata de una estrategia para garantizar la seguridad alimentaria”, según la página oficial del Ministerio del Poder Popular para la Alimentación. 

Este programa funciona a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), en un trabajo conjunto con las redes Pdval y Mercal. El costo de las bolsas oscila entre Bs 1.500 y Bs 10.000, según la cantidad de productos, entre los cuales destacan: azúcar, arroz, leche en polvo, pasta y harina precocida.

“Los miembros del poder popular están a cargo de la distribución de alimentos, a través de los CLAP, pues conocen a sus comunidades y saben quiénes tienen más necesidades que otros”, expresó el analista Robert Espinoza.

VENEZUELA-CRISIS-ECONOMY
Fuente: El Carabobeño

Espinoza también refirió que “actualmente se está haciendo mucha más contraloría, ya que antes camiones enteros de alimentos que iban a una comunidad, se desviaban y terminaban en otra”.

Sin embargo, Mairelin Hernández nunca ha recibido las bolsas que venden los CLAP, mientras que a María Rivas solo le ha llegado una vez, en cuatro meses, y considera que no es justo que los venezolanos estén dependiendo de este programa del gobierno para llenar sus despensas. “Resolví por unas semanas, pero después tuve que volver a hacer largas colas y comprar a los bachaqueros”, dijo Rivas.

El analista Espinoza justificó estas fallas de abastecimiento al hecho de que la empresa privada no está distribuyendo alimentos y la tarea sólo ha quedado en manos del Gobierno nacional. “Los pocos productos que tenemos se los estamos dando a la mayor cantidad de familias venezolanas, sin prestarle atención a sus preferencias ideológicas”, garantizó.

Así mismo, criticó al presidente de Empresas Polar, Lorenzo Mendoza, y lo acusó de ser parte “de la guerra económica contra el gobierno”, aun cuando las bolsas CLAP tienen productos de esta marca. No obstante, para el diputado Edwin Rojas eso no debe resultar nada extraño, “porque las divisas utilizadas por esta empresa para la producción de alimentos son financiadas por la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa)”, según declaró en el programa “Vladimir a la 1”, transmitido por Globovisión.

Entre tanto, el economista Orlando Ochoa discrepa del gobierno, a propósito de esta estrategia, pues no considera que represente la solución a la escasez, ni a la pobreza. “Se trata de una pequeña ayuda a un reducido número de personas, de un total muy grande que no tiene acceso a este programa”, indicó.

En su opinión, “la mejor forma de ayudar a la población es con una política económica sana, de baja inflación, con crecimiento económico, generación de empleo y buenos programas sociales, para atacar la pobreza y garantizar una buena calidad de vida para todos”.

Recuadro

Sembrar el petróleo

A juicio del analista Espinoza, la célebre frase del escritor Arturo Uslar Pietri de “sembrar el petróleo”, hoy en día está más vigente que nunca, como paliativo ante la escasez y la inflación.

“Estamos tratando de producir en el país. Por eso se habló del plan de los 100 días de siembra. La idea es que a mediano plazo las familias consuman lo que cosechan y se les quite la carga de ir al mercado a comprar a precios exageradamente costosos”, concluyó.

FOTO PRINCIPAL: Diario Correo

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