Argentina es una salida para los jóvenes venezolanos

La comunidad criolla es la de mayor crecimiento en el país porteño.

 

 

En la última década, Buenos Aires se consolidó como una ciudad a la cual muchos jóvenes venezolanos se dirigen para estudiar, trabajar y distraerse; en un intento por dejar atrás la crisis que azota al país caribeño.

Inestabilidad económica, política, inseguridad, desabastecimiento, polarización, inflación, impotencia, incertidumbre y falta de oportunidades son sólo algunas de las razones por las cuales un gran número de venezolanos  ha tomado un avión sin boleto de retorno.

Sin embargo, es muy difícil dar con la cantidad exacta de emigrantes ya que no hay cifras oficiales del fenómeno migratorio desde el año 2000 en Venezuela.

Según Iván de la Vega, -sociólogo, profesor de la Universidad Simón Bolívar, integrante del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes-UCV) e investigador del movimiento migratorio- 2.2 millones de venezolanos están residenciados en el extranjero. Cifra que él saca a partir de los registros migratorios y censos en países de destino, así como, investigaciones de organismos multilaterales del mundo, esto según un artículo publicado por el portal Crónica Uno.

Es una cifra que comparada con el total de la población venezolana, que ronda los 30 millones de habitantes -según los datos publicados por el INE en 2013- puede no generar alarma. Sin embargo, 2.2 millones de personas es un número similar a la cantidad de población de toda la ciudad de Valencia.

Una parte de los ciudadanos están ahora regados por el mundo. Según de la Vega  hay venezolanos residenciados en 96 países de todo el mundo, entre ellos estos están Colombia, Estados Unidos, España, Chile y Argentina. 

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El caso Argentino es especial. Ya que este es un país que llama la atención de los jóvenes de todo el mundo, debido a sus riquezas en materia cultural y sus posibilidades de educación gratuita o a costos muy accesibles.

http://www.clarin.com/ciudades/estudiantes-extranjeros-doble-hace_10_anos_0_1454254588.html

Los venezolanos no están exentos de sentirse atraídos por ese fenómeno. Por esta razón que se puede encontrar en Buenos Aires un lugar ideal para conseguir vivir su juventud de la forma que desean y que la situacion que atraviesa venezuela no les permite. Muchos se plantean la posibilidad de migrar asumiendo los costos que esto pueda traerles. 

Hugo Moujan, jefe de prensa de la dirección nacional de migraciones de la Argentina, mediante un correo electronico señaló que en el año 2014 se radicaron –o residenciaron- un total de 2636 personas, mientras que en el 2015 se radicaron un total de 5798 venezolanos. Y sólo en enero de 2016 la cuenta iba por 784 personas.

Esto se traduce en que cada día del año pasado en promedio 25 venezolanos tramitaron su residencia en la sede principal de la dirección nacional de migraciones de la Argentina

Y si se aplica la misma cuenta en enero de este año, diariamente asistieron cerca de 30 personas a la realización de su trámite de radicación, es evidente que el número va en aumento. 

Moujan desconoce cuántas de estas personas son estudiantes pero afirma  “por el Acuerdo sobre Residencia para Nacionales del Mercosur y Estados Asociados, a los inmigrantes regionales sólo se les exige su documento de identidad/viaje, certificados de no contar con antecedentes penales (de país origen y Argentina) y haber ingresado legalmente al país para otorgarles residencia temporaria”.

Una visión experimentada

Emilio Osorio –Sociólogo, profesor de distribución espacial, población y migración en la UCV- explica que normalmente el impacto es negativo para un estudiante que migre sin haber culminado sus estudios. “Si no has terminado la carrera vas a llegar a trabajar al mercado secundario, haciendo actividades diversas, empleos que ofrecen una remuneración no adecuada con la capacidad intelectual que tienes”

Osorio sostiene que migrar no es pedir asilo. Migrar conlleva una actividad principalmente económica, y al no poder cumplir ese fin económico las personas se frustran y posiblemente fracasen. 

Al respecto el Prof. Tomás Palacios – Psicólogo Social de la misma casa de estudios agregó:

Palacios también parte de que esta generación de jóvenes venezolanos ha crecido en una concepción protegida del mundo, que ha coartado su posibilidad de tener un sentido de realismo adecuado.

“El sentimiento de autorreproche o culpa personalizada es común en los jóvenes que se van. tienden a sentir que son ellos los que no han podido resistir las dificultades o se han dejado llevar por la desesperación. El autorreproche es completamente injusto porque la gente se va motivado por aquello que la sociedad venezolana no le ha podido ofrecer. el problema no está en el joven, está la sociedad y no se pueden dar respuestas personales a problemas que son de orden social” .

Más allá deesta cifras otrogadas por el ente encargado de migracion en Argentina o las declaraciones de los especialistas en el area, están las experiencias de los protagonistas.

Cinco personas con las que pude halar para que relataran como ha sido el proceso desde que salieron de maiquteia hasta la fecha.

Francisco Marcano, Estudiante de Gastronomía, 22 años

Es un joven Venezolano que llegó a Argentina durante los primeros días de enero de este año, en pleno verano. Dejó sus maletas en casa de un amigo y comenzó su aventura.

A diferencia de otros, Francisco salio de Venezuela por una iniciativa ajena a él, Declaró: “mi familia se quería ir del país, yo no estaba seguro de irme, pero sabía que no quería ir al mismo sitio que ellos. Entonces, por mi medio fui buscando potras opciones”.

Durante el primer mes en Argentina consiguió trabajo como ayudante de cocina en un restaurante. Su sueldo mensual era de 7000 pesos y su horario de trabajo era desde as 4 de la tarde hasta la hora que se fuera el ultimo cliente y el local pudiera cerrar. A pesar de que la jornada laboral en Argentina sea de 8 horas diarias muchas veces trabajaba más de eso.

El entrevistado ha vivido en muchos lugares, desde la casa de algún amigo hasta hostales o residencias, porque no le fue sencillo conseguir un departamento para rentar en un principio.

“Con respecto a la educación, es de calidad, considero que hay grandes profesores, pero es también muy distinta a la que los venezolanos estamos acostumbrados. En Argenina el estudiante va a clases dos o tres dias por semana, por cuatro horas aproximadamente”.

Actualmente Marcano tiene varios meses sin conseguir trabajo, pero con la ayuda de sus padres y algunos pequeños negocios particulares logra mantenerse económicamente.

Nicole Velazques, estudiante de cine y maquillaje, 21 años

“Desde pequeña siempre me había querido ir del país, pero la situación actual me generó una frustración tal que no podía quedarme, porque jamás iba a llegar a donde quiero estar. Salí del país teniendo demasiadas expectativas. Yo creí que esto era el país de las maravillas, pero obviamente el primer año en cualquier lugar es duro”.

Nicole se fue a Argentina porque el pasaje era accesible y el convenio de Mercosur facilita los papeles de residencia y hace posible tener trabajo de forma legal para mantenerse.

En Caracas ella era una gran maquilladora, pero entrar en ese ámbito en Argentina le ha costado. Después de seis meses en el país no ha encontrado trabajo en esa área. “Por ahora solo trabajo en un bar venezolano, donde pagan 2800 mensual más las propinas. Seis  horas al día, tres días a la semana”, declaró Nicole.

Nicole estudia Cine en la Unversidad Nacional de las Artes, una universidad pública muy importante en Buenos Aires. Aparte estudia Maquillaje para efectos especiales en un instituto privado, con costos muy bajos, acá tiene una clase a la semana, y dice que en muy poco tiempo aprendes demasiado.

Faviana Rejón, trabajadora, 18 años

Faviana es una chica venezolana que no había trabajado nunca antes, en Venezuela sus padres se encargaban de esa tarea, pero ahora, con 18 años ha tenido que afrontar el reto sola. Faviana pasó de la camisa Beige al mercado laboral del inmigrante.

Su meta en Argentina fue estudiar desde un principio, sin embargo dice: “luego te das cuenta de que es demasiado difícil estudiar y llevar una carrera al mismo tiempo”

“He llegado a trabajar hasta 12 horas al día. En Argentina inviertes demasiado tiempo y energía trabajando. No te queda para mucho. Si llegas en otras condiciones es distinto, pero si te mantienes tu solo, con tu trabajo, no tienes muchas opciones”.

Los puestos de trabajo más frecuentes  entre los estudiantes venezolanos son: Call center, vendedores, camareros, repositores, bacheros, mozos y cambio del dólar.

El costo de la mayoría de los alquileres de un departamento tipo mono ambiente oscila entre los  7000 y los 10000 pesos, mientras que los costos de una  habitación van de  4000 a 6000 pesos.

A Faviana se le vence este mes su contrato de alquiler. Aún no ha encontrado un lugar en donde pueda vivir durante mes que viene a un costo que se adapte a su presupuesto.

Diana Franco, Trabajadora, 23 años

“Yo siempre me había querido ir a Argentina, pensaba hacerlo al terminar la carrera, pero un día que no encontré los medicamentos que buscaba me sentí obligada y me fuí”. 

En Semana Santa del 2016 Diana y su novio, Josmell, llegaron a Argentina con muy pocos ahorros pero con ganas de salir adelante. Los primeros tiempos Josmell trabajaba en “negro” (ilegal) porque aún no tenía papeles. Se encargaba de fregar los platos de un restaurante, en donde le pagaban 300 pesos por cada día de trabajo.

Cuando recibieron la documentación necesaria, ambos comenzaron a trabajar en kioskos.

“En un mes ascendí. Aquí el trabajo del extranjero es tomado más en cuenta que el del mismo argentino, ya que el extranjero está dispuesto a hacer trabajos que el argentino no, porque lo ve como algo denigrante. Ahora soy encargada, y tengo a mi cargo a muchos argentinos. Trabajo desde las 7:00 am hasta las 3:00 pm y me pagan 15 mil pesos al mes” Afirmó Tovar.

Diana está haciendo los trámites pertinentes para retomar sus estudios en Argentina, a diferencia de otros entrevistados, considera que si se puede estudiar y trabajar tranquilamente. “lo que hay es que saber buscar” dice.

Diego Bravo. Desempleado sin estudios. 22 años

Diego salió de Venezuela a Argentina por las mismas razones que los casos anteriores.

La diferencia es que Diego tiene siete meses en Argentina. Él trabajó durante sus primeros tres meses pero después de recibir la documentación necesaria para trabajar legalmente, no ha logrado conseguir un trabajo, por eso ha pasado los últimos cuatro meses buscando empleo por toda la ciudad. 

Diego declaró: “Estoy acostumbrado a trabajar duro. En los dos empleos que tuve durante esos tres meses trabajé 10 y 11 horas diarias, ya  sé dónde meter curriculum”.

Si el 20 de agosto no logra encontrar empleo, tomará un avión para irse a nortemerica.

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/07/10/argentina/1468153524_948975.html

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