Casas hogares en riesgo de cierre por la escasez

Expertos advierten que la situación socio-económica del país ha ocasionado el cierre o cambio de actividad de muchas de las entidades de atención o casas hogares privadas de Caracas. Niños, niñas y adolescentes de estas entidades se encuentran en riesgo debido a la escasez de alimentos y medicamentos

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Fachada de la Casa hogar Madre Teresa en San Bernardino/ Foto: Mariana Souquett

Los niños están hiperactivos. Dos niñas y un niño corren incansablemente por dentro de la casa. Dan una, dos, tres, cuatro vueltas entre la cocina y la sala. Brincan de los muebles al suelo y del suelo a los muebles. Algunos tienen problemas de conducta y dejaron de tomar los medicamentos necesarios para contrarrestarlos. Estos saltarines son tres de los pequeños que viven en la Casa Hogar Madre Teresa de Calcuta, en San Bernardino, Caracas, la única institución con pernocta que atiende a niños con VIH a nivel nacional.

“Ya no tenemos las mismas provisiones de comida, estamos a la expectativa con relación a los medicamentos, especialmente los antirretrovirales. Tenemos entendido con información del mismo hospital que tienen existencia hasta el mes de julio”, indicó Josefina Posada, directora y trabajadora social de la Casa Hogar Madre Teresa, la cual actualmente alberga a 9 niños con VIH de entre 3 y 13 años. En 15 años han atendido a más de 50 niños provenientes de algún hospital con una medida de protección del Consejo de protección de la localidad o del Hospital JM De Los Ríos.

“Hay medicamentos para una niña que tiene problemas muy fuertes de conducta —psiquiátricos— como el Ritonavir, el Tegretol, el Keppra que es un anticonvulsivo, que no se consiguen”, dijo. Agregó que hace unos meses tuvieron un niño con hepatitis, ahora tienen dos con tuberculosis y no encuentran los medicamentos, por lo que han paralizado los tratamientos.

Posada indicó que tienen problemas para realizar exámenes y estudios a los niños, pues los hospitales no cubren los gastos por la situación en que se encuentran. Y el resto de las casas hogares o entidades de atención de Caracas no escapa de este escenario.

José Gregorio Fernández, sociólogo y director general de la asociación civil Proadopción, señaló que ahora las energías y el tiempo del personal de las entidades de atención se gastan en otras cosas, desviándose de los deberes principales de cada trabajador. “Estamos constatando que en todo el personal, al igual que está ocurriendo en cualquier casa o cualquier hogar venezolano, las energías y la proporción del gasto y el tiempo están enfocadas en la sobrevivencia, en conseguir el producto y en hacer la cola”, expresó.

Un ejemplo de ello lo expuso Omaira Espinel, trabajadora de la Casa Hogar Virgen de los Dolores ubicada en Santa Mónica, quien señaló que el personal invierte mayor parte de su tiempo en la búsqueda de alimentos, y cuando los consiguen les venden cantidades insuficientes para los niños. Han tenido que modificar el régimen alimenticio de los 8 niños que actualmente atienden —con edades entre 8 y 13 años— porque “no se encuentra comida”. Lo mismo sucede con los medicamentos.

Fernández también dijo que esta situación representa un desgaste que distrae a los empleados de sus labores principales dentro de las instituciones. Trabajadores sociales, psicólogos y maestros han tenido que apartarse de sus tareas y hallar el modo de que los niños puedan comer de manera balanceada y tener los medicamentos que necesitan.

Visibilizar la situación

La asociación civil Proadopción, en conjunto con CISOR (Centro de Investigación Social) realizó una investigación acerca del estado de las entidades de atención y protección de niños, niñas y adolescentes en Caracas con el propósito de hacer visible la situación de estos niños. Este estudio apunta no solo a los derechos colectivos, sino también a los derechos individuales, pues recoge en forma individualizada lo que está pasando con cada niño. Los resultados preliminares arrojaron que el 90% de las entidades son de carácter privado (asociaciones civiles y fundaciones), y el 60% declaró que sus ingresos son de origen privado.

Asimismo, este estudio, que aún no concluye, recoge como dato relevante el cierre de una cantidad importante de casas hogares y la transformación o cambio del modelo de atención o la actividad a la que se dedicaban.

“Nosotros no tenemos en la mira cerrar la casa”, afirmó Posada, anticipando que muchas casas van a clausurar sus puertas, lo que incrementará el número de niños en la calle. Del mismo modo, el estudio de Proadopción alerta que debido a las condiciones socio-económicas y de violencia que vive el país, el número de niños, niñas y adolescentes que ameritarían protección está creciendo.

Leonardo Rodríguez, director de la Red de Casas Don Bosco —que abarca 11 casas y 300 niños en todo el país—, explicó que el limitado acceso a los alimentos y los medicamentos representa una situación crítica para las casas hogares. Expone que alrededor del 70% de los niños, niñas y adolescentes ha fallado a alguna prescripción médica por no conseguir medicamentos, y al 40% se le ha afectado el régimen alimenticio. “Hay que entender que las casas hogares en primer momento atienden a un colectivo, eso significa un mayor número de personas que alimentar y eso afecta la economía y la forma en que la casa presta su servicio”, comentó.

Este colectivo de niños, niñas y adolescentes, según Rodríguez, comprende unos 5 mil niños, casi 300 casas hogares distribuidas en todo el territorio nacional entre públicas y privadas.

El sector público

El Idenna (Instituto Autónomo Consejo Nacional de Defensa de Niños, Niñas y Adolescentes) es el principal ente del Sistema Rector Nacional para la Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes. Fue creado en diciembre de 2007 en sustitución del Instituto Nacional del Menor (INAM). Carlos Trapani, abogado de Cecodap (Asociación Civil Centros Comunitarios de Aprendizaje), indicó entre 2007 y 2013 el Idenna ha pasado por 5 ministerios distintos, siendo los dos más recientes el Ministerio del Poder Popular para las Comunas y los Movimientos Sociales y el Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión del Gobierno. Actualmente forma parte del Viceministerio de la Suprema Felicidad Social del Pueblo, adscrito a este último.

Según el Idenna, en todo el territorio nacional hay 70 entidades públicas de atención y protección de niños, niñas y adolescentes, y tan solo 8 de ellas están en Caracas: 3 Unidades de Protección Integral (UPI, que atiende a niños y adolescentes separados de su medio familiar), 1 Unidad de Protección Integral Especializada (UPIE) y 4 Centros Comunales de Protección Integral (CCPI).

IDENA
Entidades de protección del Idenna en Venezuela/ Fuente: Idenna

Trabajadores del Idenna dijeron que no podían proporcionar nombres, ubicación de los centros y cantidad de niños en cada uno ni de los públicos ni de los privados. Según Leonardo Rodríguez de la Red de Casas Don Bosco, en el Municipio Libertador del Distrito Capital hay 33 entidades de atención, de las cuales el 90% son privadas, iniciativas de la sociedad civil. En total hay más de 500 niños viviendo en entidades de atención, públicas y privadas, y en ambas es difícil acceder libremente a alimentos y medicinas.

Tras una búsqueda en internet, se encontró que en el tercero, cuarto y quinto informe consolidado de la república presentado por el Estado ante el comité de los derechos del niño de las Naciones Unidas en 2012, aparecen dos unidades de protección integral (UPI) en Distrito Capital: Los Luneritos y Mariposas del Waraira.

En la actualidad hay una tercera, la Casa Hogar Negra Hipólita, ubicada en Santa Mónica. Antes pertenecía a la UNEFA y desde el 2013 pasó a manos del Idenna. Tiene una población de 14 niños y niñas y 4 más provenientes de Mariposas del Waraira, que quedaba en Colinas de Santa Mónica y hoy en día está cerrada.

Un trabajador del Hogar Negra Hipólita, cuya identidad prefirió resguardar, manifestó que la situación también los está afectando a ellos. Actualmente están comprando semanalmente alimentos en Coche y Quinta Crespo, cuando antes compraban mensualmente. Igualmente se les dificulta la obtención de medicinas.

Sin embargo, la problemática no termina ahí sino que se extiende más allá de la escasez e invade el terreno de las soluciones para los niños, niñas y adolescentes.

Otras incidencias de la crisis

“No estamos recibiendo niños desde hace un año, y no se los estamos entregando a las familias porque las familias no tienen cómo alimentarlos. Hay niños que han podido y querido entrar pero no los hemos podido recibir porque no tenemos personal y no es lo mismo alimentar a 9 que alimentar a 12”, lamentó Josefina Posada de la Fundación Buen Samaritano.

Asimismo, el director de la Red de Casas Don Bosco advirtió que la situación actual puede incidir en la probabilidad de adopción o de reinserción de los niños. “Cuando un niño es dado en colocación o en adopción, es porque la familia siente que tiene las condiciones para garantizar la calidad de vida de ese niño. Por ende, frente a una situación como la que está viviendo nuestro país, el número de familias sustitutas que pudiesen recibir un niño de manera temporal o convertirse en un abrigo definitivo disminuye porque la familia no puede garantizar alimentos, medicamentos y calidad de vida”, destacó.

Rodríguez añadió que la situación de las casas, al no garantizar la calidad de vida, incide en las posibilidades de ir con una familia sustituta, de volver con su familia o ser adoptado, e impacta en su rendimiento educativo y estado emocional. “Muestran preocupación con algunos síntomas o símbolos en su actuar que nosotros tenemos que aprender a leer, pues se deteriora la salud emocional de los niños”, finalizó.

Por su parte, José Gregorio Fernández espera que al presentar el estudio de Proadopción se puedan transformar las condiciones que hacen que estos niños tengan esas situaciones que son “indeseables, injustas y que retrasan las soluciones para ellos”.


Medidas preventivas

El 25 de enero, Cecodap (Asociación Civil Centros Comunitarios de Aprendizaje) hizo la solicitud formal de medidas preventivas ante el Tribunal de Protección de niños, niñas y adolescentes. Son medidas para defender los derechos en relación con el derecho a la salud y el acceso a medicamentos esenciales.

“Es un recurso especialísimo que contempla la Lopnna (Ley Orgánica para la protección de niños, niñas y adolescentes) frente a situaciones graves que comprometan la vida, la salud e integridad de los niños”, señala Carlos Trapani, abogado de Cecodap. Las medidas buscaban establecer un conjunto de obligaciones desde el Tribunal de Protección hacia el Ministerio de Salud, para privilegiar el acceso y la distribución de medicamentos para niños.

Sistematizaron 21 casos reflejados en medios de comunicación que dan cuenta del problema de medicamentos, entre 2014 y 2015. “El 12 de febrero, totalmente a destiempo y fuera de lapso, el tribunal de protección, la sala séptima, negó las medidas porque a criterio del tribunal no logramos probar el desabastecimiento con los 21 casos”, enfatizó Trapani.

Apelaron el 25 de febrero, y el 13 de abril en la audiencia ante el tribunal superior tercero de protección el juez negó la apelación. Hasta los momentos no han publicado la sentencia y los abogados desconocen por qué fue negada. Trapani reclamó que para el Estado los niños no son prioridad, dado que no garantiza lo básico, no tiene un plan nacional de infancia y los principales miembros del Sistema de Protección han guardado silencio frente a la problemática de los medicamentos y alimentos.

 

 

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