El embarazo es una vía de escape para muchas de las adolescentes

Un ambiente de carencias, aunado al “prestigio social” otorgado por las comunidades populares, el ser madre se plantea como única opción en las adolescentes.  y el Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (IDENNA) concluye que son los factores generadores del embarazo precoz

MANIQUÍES EN ESTADO CONTRA EL EMBARAZO ADOLESCENTE EN VENEZUELA
Crédito de imagen: EFE/ Miguel Gutierrez

Por Linamar Nadaf

Desde el piso cuatro de La Maternidad Concepción Palacios, lugar donde se atienden exclusivamente a las adolescentes, Linda Castillo es una de ellas, quien a ocho días de su parto, asienta con la cabeza su deseo de haber quedado embarazada. “Siento que es algo hermoso tener un hijo”, así define Castillo la maternidad.

También estudiante de sexto grado de educación primaria, y ahora  madre, con apoyo de sus padres, mantiene una relación de dos años con su novio de 17 años descrita como estable y querida.

Linda Castillo no es un caso aislado. Como parte de un trabajo conjunto entre IDENNA y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el mismo encuentra que de los testimonios recolectados, 42,9% de las adolescentes desean tener un bebé. En la investigación, se encuesta a 17 mil hogares de Zulia, Miranda y Distrito Capital.

De dicho estudio,  llevado a cabo por un año desde el 2013, el boletín alcanza a concluir que entre las causas principales se tiene que, el embarazo adolescente es reconocido y significativamente valorado en las familias como parte de la realización personal de ser mujer en la cultura popular. Otros de los factores es encontrado en la violencia intrafamiliar, siendo una de las razones de las cuales, los adolescentes salen a edades tempranas del hogar.

A demás, las falsas creencias en cuanto al uso de anticonceptivos como “me voy a poner gorda”, “me van a salir granos”, son algunos de los mitos que condicionan la opción de su uso para la toma de decisiones sobre el ejercicio de la sexualidad y del derecho al placer, a pesar  que 9 de cada 10 adolescentes venezolanas conocen y cuentan con información sobre métodos anticonceptivos, según  el informe del Ministerio del Poder Popular para la Salud.

Sin embargo, este fenómeno del embarazo deseado en la adolescencia no acontece con la misma aceptación y agudeza en todos los estratos sociales. Según la socióloga Juliana Marcus, en su artículo Ser madres en los sectores populares, explica que la percepción de la maternidad varía según la generación (adolescentes, jóvenes o adultas), el lugar de origen y el espacio de socialización que pertenezca.

Haber dado a luz a los 12 años de edad,  no es una limitante para Linda Castillo terminar el bachiller, no obstante, en sus planes no está ingresar a la universidad. Quien ahora vive con sus padres en la carretera vieja Caracas la guaira, espera cumplir la mayoría de edad junto a su novio, actualmente colector, para casarse y tener su propio hogar.

“En condiciones de empobrecimiento, el embarazo y la maternidad se convierten en una salida más atractiva como fuente de realización: si los otros canales de realización se encuentran obturados, los tradicionales se refuerzan progresivamente” argumenta Marcelo Urresti en su libro Juventud, Cultura, y Sexualidad.

Con más de 12 años trabajando en La Maternidad Concepción Palacios, centro donde fue atendida Linda Castillo, la enfermera Omaira Naguanagua resalta que la cantidad de adolescentes recibidas diariamente para dar a luz sigue creciendo. “He visto como muchachas de 18 años vienen a dar a luz por tercera vez” cuenta Naguanagua. Para Ricardo Montiel, Pediatra de adolescentes, casi el 50% de mujeres con embarazos precoces, van a repetir en menos de dos años. De alguna manera sustenta una vez más la dependencia económica de una población que no tiene la capacidad de manejarlo.

La cultura popular exalta la maternidad

Para nadie es un secreto que en Venezuela el embarazo precoz es un problema de salud pública, situación que el ministerio para la Salud sondea y concluye que, para el 2012, un 21% de los nacimientos en todo el país provienen de jóvenes de entre 15 y 19 años.

A estas cifras se le añade el carácter de ser una sociedad matricentrada, es decir, de relación entre madre e hijo, donde todo esta centrado en la figura de la madre con un padre circunstancial. Para el director del Centro de Investigaciones Populares, Alejandro Moreno, esto no es un problema, solo es una vinculación de familia atípica.

En este contexto de relación atípica, la mujer es realizada en la medida en que es madre. No solo se plantea tener hijos como el proyecto más viable para el reconocimiento sino también para su seguridad personal en un ambiente de violencia acostumbrada. Según Moreno, también Doctor en Ciencias Sociales, autor de Y salimos a matar gente  explica que “la violencia es una forma de existir. La forma de ser de ello es una manera de dar significado al mundo que viven (…) un modo de existencia, un estilo vital”. De allí que, no es casual que los adolescentes estén involucrados con hechos violentos.

“Estos hechos alimentan su masculinidad como hombres y a su vez se vuelve atractivo para la mujer sobre el hombre ideal, pues la maternidad puede ser sinónimo de seguridad económica o personal ante la criminalidad”, detalla la Doctora Dhelma Pellin en una entrevista realizada por Noticias24.

Mientras en Venezuela de cada tres minutos queda embarazada una adolescente según la ONG Construyendo Futuro, en el mundo existe una nueva tendencia de mujeres entre 15 y 45 años que no desean tener hijos. Esta nueva y creciente generación es definida por la asociación británica Gateway Women como Nomo (Not Mother).  Un ejemplo de este tipo de visiones, contrarias al deseo de la maternidad en planes de vida, también puede ser encontrado en adolescentes venezolanas.

Uno de ellos es el de Andrea de la Rosa, estudiante de educación superior, quien reside en el municipio El Hatillo,  y considera a sus 20 años de edad no estar en  sus principales metas el ser madre. “No lo considero parte de mi plan de vida, estoy abierta a la posibilidad, pero prefiero trabajar e invertir mi tiempo en desarrollarme profesionalmente. La maternidad es una gran responsabilidad que requiere de mucho sacrificio que quizá yo no tenga”, dice Andrea.

Ante esta postura, característico de una mujer Nomo, el sociólogo Marcelo Urresti concluye que, mientras más alto es el estatus social y el nivel de educación, el “ser madre” no se considera como un único proyecto posible.

Políticas públicas paliativas

Las mujeres venezolanas han sido atendidas a través de políticas sociales asistencialistas, denominadas “Misiones”, entendidas como  programas impulsados por el gobierno nacional para atender las necesidades de la población de escasos recursos.

Entre los diversos programas de atención especial para mujeres especialmente madres se encuentra: Misión Niños Jesús, promueve condiciones favorables para que las mujeres embarazadas lleven a feliz término su gestación (2012); Misión Niños y Niñas del Barrio. Brinda protección integral a niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad y riesgo social (2012); Misión Madres del Barrio, apoya a amas de casa y a sus familias para superar situaciones de pobreza extrema; y  Misión hijos de Venezuela, que tiene como objetivo principal la atención a  madres adolescentes y a familias con hijos menores de 18 años o con alguna discapacidad, cuyos ingresos sean menores al salario mínimo.

Para  la socióloga Xiomara Quilar, profesora de la ucv, es necesario analizar la dirección que apuntan las políticas públicas aplicadas en la actualidad, que si bien, los programas sociales y de salud se han multiplicado, esta mayoría intervienen cuando ya los problemas están arraigados, dejando a un lado  la promoción de salud, la creación de hábitos saludables y las medidas de prevención.

Ante toda esta situación, se encuentra que, otorgar a todos los embarazos adolescentes como “no planificado” invisibiliza las situaciones donde si es “deseado”. El querer ser madres en la adolescencia no es un caso particular de Venezuela, también ocurre en países con altos índices de embarazo adolescente de Latinoamérica y las razones de ello no se alejan del asunto venezolano.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en un estudio del 2011 realizado en Colombia, República Dominicana, Nicaragua, Perú, Haití, Bolivia y Paraguay  determinó que entre las principales causas del embarazo adolescente destacan el establecimiento de una identidad de adulta, el mantenimiento de una relación, la satisfacción en el deseo de sentirse necesitadas, la obtención de apoyo financiero y la deserción escolar.

En un contexto donde la  desinformación, la falta de oportunidades y el nivel de carencias afectivas predominan, termina imponiéndose  la maternidad como la única vía de afirmación y realización personal. A estas condiciones, se le suman mandatos y pautas culturales que refuerzan el valor positivo de la maternidad.

“El deseo de ser madres en tiempos de adolescencias si existe, y este fenómeno puede darse bien sea como un proyecto de vida para salir del barrio, para adquirir estatus, es decir, una adultez express”, argumenta Saturdina Clemente, pediatra y especialista en embarazo adolescente.

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