Estrés e impunidad aumentan linchamientos en Venezuela

De acuerdo con expertos, estos incidentes violentos son multifactoriales. Afirman que los problemas económicos y las fallas institucionales promueven la criminalidad en el país y estimulan la indignación en los venezolanos

Por Fátima De Oliveira                                                                      

Infografía - Linchamientos 3

Realizado por Fátima De Oliveira

En la estación de metro Capitolio, un joven robó a una señora. El muchacho escapó rápidamente y salió por el Centro Comercial Metrocenter, cruzó la avenida Baralt entre el ruido de una muchedumbre que gritaba: “¡agárrenlo! ¡Agárrenlo!” Ni siquiera le prestó atención al semáforo en verde ni a las cornetas de los carros. Cuando llegó a la parada de los autobuses frente al Dorsay, lo embistió un hombre, quién procedió a golpearlo en el estómago mientras una mujer le gritaba groserías. Continuaron los golpes, ahora en el rostro. Alrededor todos miraban atónitos. El golpe de gracia fue una patada en la cabeza cuando el ladrón se encontraba en el suelo, tras un sonido seco, la sangre empezó a correr. Este joven delincuente fue víctima de un modelo de justicia privada que parece haber adquirido gran popularidad en el país.

Los linchamientos en Venezuela han alterado su naturaleza. Ya no se agrede solo al atacante que violó o intentó violar a una persona, tampoco al asesino descubierto dentro de un barrio o un pueblo. Ahora, los venezolanos han tomado la justicia por sus propias manos en contra de los ladrones. Para el psicólogo social Jean Carlos Márquez, los orígenes de estos actos son multifactoriales. “La violencia desmedida es producto del desorden institucional y del deterioro sostenido en las condiciones materiales de vida. En cierta forma, es un mecanismo para sobrevivir a un contexto tan precario, en el que el estrés -sin importar su génesis- deviene en impulsos agresivos”, aseguró Márquez.

Desde el plano etimológico la palabra linchamiento proviene del inglés lynching, cuya raíz deriva del apellido irlandés Lynch. Charles Lynch fue un juez estadounidense en el siglo XVIII que, luego de la independencia, ejecutó a un grupo de conservadores que apoyaban a Gran Bretaña sin otorgarles un juicio. Es por ello que los linchamientos son entendidos como una aplicación de justicia privada, una agresión realizada por una multitud que ocurre fuera de la ley hacia alguien presuntamente culpable.

Precisamente, la presunción de culpabilidad puede conllevar a equivocaciones terribles. Tal fue el caso de Roberto Fuentes, un chef que fue señalado como ladrón sin pruebas y sin juicio, el 5 de abril de este año. La confusión se apoderó de una horda enfurecida en Los Ruices, que procedió a golpearlo repetidamente y a quemarlo. Posteriormente se supo que tuvo quemaduras en el 70% de su cuerpo, lo que terminó ocasionándole un paro respiratorio y la muerte a un hombre inocente, según explicaron sus familiares.

Para el sociólogo Alexander Campos, el eje central de los linchamientos se encuentra en la pérdida del orden en los venezolanos, puesto que el decaimiento de las instituciones en el país trasladó a la sociedad a un estado de completo desgobierno y anarquía. “No se deben buscar las razones de los linchamientos solo en los individuos, porque son actos colectivos. Al buscar los motivos en las personas, sin querer, nos estamos culpando los unos a los otros, dejando de lado la responsabilidad que posee el Estado en estos hechos de violencia”, sentenció.

La cifra de ataques hacia ladrones asciende diariamente. Entre las Alcaldías de los municipios Chacao y Sucre, en el año 2015, se recaudó información sobre 45 intentos de tomar la justicia por mano propia en sus jurisdicciones. Por otro lado, luego de varias agresiones reportadas en lo que va de 2016, la fiscal Luisa Ortega anunció que se están haciendo averiguaciones sobre 74 casos a nivel nacional, dentro de los cuales se encuentran 37 homicidios y 37 heridos, pero solo 2 personas han sido arrestadas hasta el momento.

Para el diputado por el estado Bolívar, José Prat, investigar estas agresiones es importante, más no es la solución. “El Gobierno siempre ataca la consecuencia pero nunca la causa. La Fiscalía dice que están estudiando los casos de linchamientos, pero nunca dice que van a hacer averiguaciones en el CICPC, no resuelven el desmérito de la justicia y tampoco hablan del alto nivel de criminalidad que existe en el país”. El ex–concejal concuerda con la opinión de los especialistas: los ataques a los delincuentes tienen muchos motivos. Sin embargo, expresó que la razón principal es la impunidad.

Asimismo, economistas y sociólogos coinciden en catalogar a Venezuela como un país con agudos índices de criminalidad asociados al alto costo de la vida, lo que influye en el nivel de violencia que aparece diariamente en los medios de comunicación impresos y digitales. El Doctor José Rafael Mendoza, especialista en derecho, afirma en su  “Curso de Criminología” que a mediados del siglo XX la violencia predominaba en las zonas rurales, pero para el siglo XXI ha sido trasladada por completo a la urbanidad, con características primitivas y hasta crueles.

Violencia genera violencia

Campos, sociológo y profesor en la Escuela de Sociología de la Universidad Central de Venezuela (UCV), expuso que el clima de desorganización gubernamental, la presión de las masas y las tensiones políticas han afectado el imaginario social del venezolano, promoviendo la institucionalización de la delincuencia. “La violencia ha sido la norma que ha distinguido los últimos años de la historia del país, desde 1999 hasta la actualidad se evidencian diferentes momentos que han marcado la relación entre el Gobierno y la oposición. Eso sin duda tiene consecuencias para la sociedad”, aseveró.

No obstante, el Defensor del Pueblo Tarek William Saab, en una declaración otorgada a los medios de comunicación, manifestó que la difusión de los vídeos de linchamientos en Internet es lo que promueve la violencia dentro de la población, pues asumen estos actos como justificables y correctos ante la inseguridad. También recalcó que hacer eco de estos eventos es hacerles propaganda a personas que pueden llegar a convertirse en asesinos seriales.

Víctimas y verdugos

 “Cuando varias personas concurren a la ejecución de un hecho punible, cada uno de los perpetradores y de los cooperadores inmediatos queda sujeto a la pena correspondiente al hecho perpetrado”, así cita el artículo 83 del Código Penal Venezolano. Por ello, tanto para el abogado Manuel Ruíz como para el diputado José Prat, las personas que realizan éstos actos deben ser penalizadas para evitar que se convierta en un crimen común. Ambos coinciden en que Venezuela se encuentra en un estado de anomia, en el que no se promueve el cumplimiento de la ley.

Los linchamientos o agavillamientos (como denomina el Código Penal a la asociación de dos o más personas para delinquir) reflejan una regresión hacia la era medieval de la humanidad, en la que la aplicación de la ley y la justicia estaba vinculada con la violencia.  Para Ruíz, la forma en la que actúan los venezolanos se parece mucho a la tradición jurídica que tenía el Imperio Romano. Sin embargo, esto no muestra un retroceso legal en el país. “La Ley sigue siendo la misma, el problema radica en la forma en que la sociedad concibe las leyes y si confía o no en las instituciones correspondientes”.

Ruíz expresó que la justicia es un deber del Estado legitimado en los artículos 2 y 3 de la Constitución Bolivariana de Venezuela, pero cuando la sociedad toma protagonismo, se trata de una privatización de la justicia. “Todo nuestro sistema legal está articulado en función del valor  y el respeto a la dignidad del ser humano, de su integridad física, moral e intelectual pero ante un clima propicio para la arbitrariedad, tanto el delincuente como el agresor se convierten en víctimas y verdugos. Ambos actúan fuera de la ley y contra sus principios humanos”, aclaró el también profesor de la Universidad Central de Venezuela y de la Universidad Monte Ávila.

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Cortesía de Café Noticias Carabobo

Debate moral

Así como el incidente de Capitolio y el de Los Ruices, se han repetido varios linchamientos en diferentes zonas de Caracas y en otros estados del país como Carabobo, Mérida, Zulia y Miranda. Para el abogado Ruíz, el primer ente al que se le debe pedir explicaciones es a la policía de la zona, para conocer si se están realizando las averiguaciones adecuadas.

Un militar retirado que prefirió mantenerse en anonimato, expresó que tanto la Policía como la Fuerza Armada Nacional se preguntan cómo actuar en momentos así. “El sistema judicial actual tiene muchas fallas. Al levantarle cargos a un delincuente, comienza un largo proceso de enjuiciamiento y -en la mayoría de los casos- eso no llega a nada. Debemos examinar si los linchamientos son una inacción de los policías o si son una decisión consciente para castigar de alguna manera a los delincuentes”, indicó.

El militar también agregó que los bajos salarios y el desmérito de la profesión por motivos políticos, han mermado los propósitos reales de los organismos de defensa. “Un juicio toma tiempo y quien haya apresado al criminal debe hacerle seguimiento al caso; he sido testigo de cómo varios policías prefieren no encarcelar a nadie para evadir eso. Además, el oficial no va a asumir las consecuencias de detener a un delincuente, cuando sabe que al ser liberado puede agredirlo a él o a su familia”.

Retorno del orden

Según el Observatorio Venezolano de Violencia, un 90% de los crímenes quedan impunes. Incluso, en una encuesta realizada a una población entre los 18 y los 30 años, 80% de las personas consultadas consideraron que existe impunidad en el país y el 50% agrediría físicamente a un delincuente de tener la oportunidad.

En la actualidad, lo que ocurre en Venezuela va más allá del Código Hammurabi y la Ley del Talión. Para los especialistas en las áreas sociales, los linchamientos no representan un retroceso en la sociedad,  puesto que la responsabilidad de estos actos no recae únicamente en la población. Por el contrario, son hechos multifactoriales que responden a problemas en el aparato jurídico del país y a la situación económica y social que enfrentan los venezolanos.

José Prat, en el ejercicio de su cargo en la Asamblea Nacional, destacó que para solventar esta situación de violencia se deben atacar las causas desde diferentes ángulos: la ley, la educación y el empleo. El abogado Manuel Ruíz señaló que sin la promoción de los valores y sin la recuperación de la autoridad e institucionalidad en Venezuela, no se podrá evitar el afianzamiento de este fenómeno como una tradición en cada rincón del país.

A continuación se anexa un vídeo, cortesía del noticiero Telemundo, que recopila algunos de los linchamientos que han ocurrido a nivel nacional. Las imágenes son impactantes y pueden herir sensibilidades.

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