El ballet venezolano intenta mantenerse de pie

Actualmente solo quedan dos compañías de ballet en el país. El Gobierno y la empresa privada brindan apoyo financiero pero igual las compañías se quedan cortas

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Ballet Nuevo Mundo de Caracas

Existen solo dos compañías de ballet clásico en Venezuela. Una de ellas, la compañía “Ballet Nuevo Mundo de Caracas”, solía realizar entre 40 y 80 funciones al año. A pesar de ser una compañía subsidiada por el Estado, la situación económica actual del país ha generado que no solo disminuyan el número de funciones que producen, sino que también ha puesto en riesgo la continuación del ballet clásico como una profesión en Venezuela.

Son las once de la mañana y en la sala de ensayos del “Ballet Nuevo Mundo de Caracas” ya están practicando tres de los mejores solistas de la compañía. Realizan una coreografía de estilo clásico, que probablemente no presentarán en un futuro cercano.

 A pesar del subsidio del Estado, en el 2015 la compañía pasó por un año sabático debido a la crisis económica del país. En lo que va de este año, no se ha realizado ninguna función. La situación parece querer repetirse.

Hace 35 años en Venezuela existían seis compañías de ballet, entre ellas estaban el “Ballet Maracaibo”, el “Ballet de Cámaras”, el “Ballet Teresa Carreño” y el “Ballet Nuevo Mundo de Caracas”. Hoy en día la mayoría de ellas han dejado de enseñar el ballet clásico. De hecho, solo se practican en dos compañías: “Ballet Teresa Carreño” y “Ballet Nuevo Mundo”.

La última de ellas, ha tratado de buscar soluciones a la problemática. El codirector artístico del “Ballet Nuevo Mundo de Caracas”, Alfred Bourdenai, expresó que durante el año 2002 hasta el 2010 realizaron un trabajo de sensibilización en las escuelas bolivarianas mediante una gira a nivel nacional por el país, lo que hacía que hubiera más funciones.

Además, destacó que aunque a veces reciben ayudas económicas por parte del Estado, la inversión que se requiere para producir una función no siempre puede cubrirse solo con el subsidio. En las compañías de corte cultural sobre todo escénico aunque le den todo el dinero del mundo, siempre quedarán corto.

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Ballet Nuevo Mundo de Caracas

” ¿Qué son 10.000 bolívares para una escuela de danza?”, expresó la directora de la Academia Isadora Duncan, Genoveva Gallego. Su escuela recibe subsidio mediante proyectos que deben ser aprobados por la alcaldía correspondiente. Sin embargo, las gobernaciones bajan recursos cuando se trata de actividades beneficiosas para ellos pero muy mínimos

En la actualidad el estado promociona y subsidia a dos compañías en el área pública. La Compañía Nacional de Danza del Ministerio de Cultura y el Ballet Teresa Carreño. Por la parte privada las compañías subsidiadas por el Gobierno son el Ballet Nuevo Mundo y a pequeños grupos que se desarrollan en el estilo contemporáneo.

Humberto Rodríguez, director ejecutivo del “Ballet Nuevo Mundo”, aseguró que siempre han recibido subsidios por parte del estado. Aparte de eso, anteriormente podían pedir adicionalmente ayuda para sponcers y apoyo financiero en la empresa privada pero el Gobierno es el que les ha dado el capital grueso para mantenerse. Pero, hoy en día debido a la burocracia que siempre está presente en el Estado se ha vuelto una situación difícil mantenerse.

Joana Fernández, directora de la Escuela Nacional de Danza, considera que si las academias  de ballet  están cerrando, no es principalmente por la situación país actual. Esta academia es gratuita al público, muchos de sus bailarines están surgiendo y los docentes tienen buen sueldo, afirmó en El Ballet intenta mantenerse de puntas, un reportaje de Ivan Zambrano publicado en el 2015.

Se trató de hacer contacto con el ministro del poder popular para la cultura, Freddy Ñañez, y la vicepresidenta de la comisión permanente de cultura, diputada Amelia Belisario, para conocer su opinión acerca del aporte que brinda el estado en esa área, pero no se logró establecer ninguna comunicación.

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Danzahoy foto: Claudia Rodriguez

“Para algunos expertos la falta de proyección que tiene el ballet en Venezuela, es lo que le ha costado tener más presentaciones a las pocas compañías que hay. Además del poco esfuerzo que hace el Estado y la empresa privada por invertir más en esta área”, señaló Eudomar Chacón, en el blog vitrina de reportajes.

Por otro lado, el año pasado la firma Montblanc, dio una donación a la Fundación Ballet de la Mar con el fin de reafirmar su compromiso con el desarrollo cultural e impulsar la formación de bailarines en el estado Nueva Esparta y en el país, información extraída de la agencia de noticias Venezuela empresarial.

Una profesión costosa

En el mismo reportaje mencionado, se dio a conocer que el “Ballet Metropolitano” dirigido por la maestra, Keyla Ermecheo, también se despidió de las tablas. Sus alumnas tuvieron que emigrar a otras academias que tratan de mantenerse a pesar de la falta de insumos para formarse, los bajos salarios y la fuga de talentos.

“Lastimosamente lo que hay ahora es una situación crítica para el ballet venezolano, en la cual las compañías tienden a desaparecer, los bailarines deben dedicarse a otros oficios o irse del país”. Afirmó Ermecheo.

En el reportaje de Zambrano, Roumen Rachev, docente búlgaro, expresó que “Llego a Venezuela en los años 90, mi sueldo era de 30.000 bolívares pero el café salía en apenas cinco bolívares, hoy en día gano 7.000mil y el mismo café me cuesta 40 bolívares”.

Por otra parte, una tesis elaborada por estudiantes de educación de la Universidad de Carabobo explicó que los bailarines de ballet clásico deben emigrar para conseguir una mejor técnica y más oportunidades a nivel profesional, además de que en el país no pueden costearse los altos costos de los trajes conocidos como “tutu”, que tienen un costo entre cinco y seis mil bolívares cada uno.

“Formarse como bailarín de ballet clásico se toma nueve años. Las zapatillas de punta cuestan alrededor de 20.000 bolívares, las de media punta tres mil bolívares y ambas duran mes o mes y medio, sin contar el gasto de las mallas, las medias pantys y los demás accesorios”, comentó el también gerente general del “Ballet Nuevo Mundo”, Alfred Bourdenai.

Fanny Montiel, directora de la “Academia de ballet Fanny Montiel”, la cual tiene 46 años de trabajo, expresó que su escuela es privada y no tiene ningún subsidio; se ha mantenido gracias al pago de sus alumnos. Los implementos para las clases no se consiguen y cuando los hay están a precios elevados.

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Vivir, dormir y comer con la danza

Alejandro Molina, tiene 27 años y 17 de ellos los ha dedicado a la danza. Actualmente es el solista principal del Ballet Nuevo Mundo, asistente coreográfico de los profesores Bourdenai, Rodríguez, Laura Fiorucci y Zhandra Rodríguez; y es maestro en la compañía.

Pasa en la academia alrededor de 14 horas diarias pero lo hace con mucho ánimo. Desde pequeño vivió una situación económica difícil; tiene cinco hermanos y siempre debía ir a pie a sus clases de baile y buscar sustento ya que en casa no tenían para pagar todo, dijo el bailarin.

Molina expresó que dentro de los lineamientos gubernamentales si ha habido una que otra ayuda aunque no han sido muchas, “Ojala el aporte hacia la danza clásica fuese mucho mayor, mucho más que comprar aviones de guerra en Rusia”, Agregó.

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Ensayos del Ballet Nuevo Mundo

En un sube y baja

En el año 2010 María Barrios y Offer Zaks, Directivos del Ballet Contemporáneo de Caracas anunciaron su despedida debido a que el estado retiró el aporte que le tenían asignado y pidió el desalojo de los espacios donde ensayaban. Barrios y Zaks alegaron también como razón de su clausura la falta de interés por parte del Ministerio del Poder Popular para la Cultura de invertir en el ballet.

“Aunque el dinero no es esencial para un artista, lo deja a dos cuadras, estamos en la lucha”. El mundo pasa por una situación económica difícil y una involución a nivel cultural. El Ballet Nuevo Mundo busca rescatar como fueron educados y la buena técnica, afirmó Rodríguez.

El ballet actualmente esta como en una ruleta rusa, a veces arriba y a veces abajo. Las necesidades para una compañía nunca se pueden enumerar a priori. “Siempre hay una incógnita de hasta dónde podemos arroparnos y cubrir las necesidades”, aseguró Bourdenai.

bailarina principal del tc foto por lorena miranda
Bailarina principal del Ballet Teresa Carreño
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